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Intercambio sobre el Sentido de la Vida


Extracto de la charla con Silo sobre “Intercambio sobre el Sentido de la Vida” (Acerca del Yo)
Sao Paulo 2/10/80
Mario (Silo) dice:El punto es: Que es lo verdadero en mi que considero el yo? A mi me parece terrible que si yo muero desaparezco esto que soy yo y aparezca otro: Mr. Hyde... sorpresa (risas). Mi punto es: que es lo que efectivamente me da mi sensación de mi? Por ej.: mi cédula de ident
idad (risas),
mi nombre... yo me llamo de ese modo, me miro en el espejo y digo: “ese soy yo”, escucho mi voz y yo me recuerdo a mi; pero si yo me olvido de mi nombre y dejo de reconocer mi cara, por
ej.: que es lo que me da la noción del yo? Me lo dan las cosas muy externas como son el aspecto y recuerdos... aquello que, no obstante el que haya cambiado desde que era pequeño hasta hoy
he ido cambiando pero siempre digo que soy yo. Cuando tenia 3 años de edad decía yo. Ahora sigo diciendo yo. Todo cambia pero soy yo.
Este yo mantiene cierta identidad que esta dada por la memoria. Ahora bien.... Que soy yo? Soy memoria, soy percepción, soy datos que han entrado por distintos aparatos, pero también soy elaboración hacia el futuro, soy registros, yo tengo un tono corporal, tengo un sistema de emociones... todo eso es lo que me da a mi cierta unidad. En algunos casos de demencia, por ej., se pierde el registro del tono interno y de las propias sensaciones y el sujeto se siente extrañado de si mismo... como si fuera otra persona... como si se hubiera alejado de si. Es decir,
son los registros que yo tengo que me dan sensación de yo.
Son también mis sufrimientos, son mis gustos... todo eso da sensación de yo. Pero eso es muy variable. Yo me olvido de mi mismo. Por ej.: Estoy caminando por la calle haciendo cosas y
si alguien no me pregunta quien es usted, no me acuerdo que soy yo. Cuando estoy haciendo cualquier cosa... ahora por ej. Que estamos hablando, es posible que estemos olvidados
de nosotros mismos. Si a uno le preguntan: Que esta haciendo ud.? No vamos a responder: “Estoy escuchándome”. (risas), pero no es que uno este pensando mientras escucha que esta escuchando. No. Uno no piensa: “ Yo soy Juan Perez que esta escuchándome” Uno esta escuchando y se olvida de si mismo. Lo mas frecuente es que uno este olvidado continuamente de si mismo... y, sin embargo, uno vive. De pronto uno cae en cuenta que va a morirse y dice: “ caray... voy a desaparecer”, y dígame, en su vida cotidiana es lo mas normal que usted desaparece, usted no se siente a si mismo, no experimenta a su yo. Claro que hay momentos en que experimento mi yo.
Si me pujan, yo digo: ¿Que me están haciendo? Pero yo no tengo el registro del yo en mi vida cotidiana, a menos que yo piense. Por actos de reflexion, tengo noción del yo, puedo hablar del yo, pero si no estoy totalmente olvidado... miren, traten de pensar durante medio minute en ustedes mismos, sin olvidarse de ustedes mismos. Mientras estan pensando en ustedes no vayan a pensar que a lo mejor es muy tarde y tienen que irse a comer o bien que se escucha un bocina por alla. No se distraigan de ustedes mismos durante un pequeño tiempo y van a ver como... si, se olvidan de ustedes mismos, aunque se propongan pensar en ustedes mismos. Van, vienen, la atención fluctua, la conciencia va de un objeto a otro y ustedes estan pensando: “Yo soy yo mismo”...basta que haya un pequeño ruido para que se escapen de ustedes mismos. Yo se que es horrible cuando uno muere perder la noción del yo, pero también debería ser horrible perder la noción del yo en la vida diaria y no lo sentimos tan horrible. Hay algo que permanece,
aunque estemos distraídos del yo. Sabemos que en cualquier momento podemos retomarlo.
Tal vez cuando un ser humano muera, pierda la memoria fisiologica, pierda las grabaciones, pierda los datos sensoriales, pero también se reconozca por primera vez en lo mas autentico de
si mismo... ese yo profundo al cual apela muy pocas veces en su vida. Uno trabaja con el yo mecánico, periférico... pero ese yo profundo muy pocas veces sale. Las pocas veces en que sale
es cuando uno experimenta esa fuerza y cuando uno se reconoce como tal, pero si no, siempre esta olvidado de si mismo, siempre esta alejado de si mismo... no existe el tal yo a menos que
me lo pregunte. Es una combinación de factores, pero no es una cosa permanente. Puede ser que no sea tan horrible cuando uno muere... puede ser una cosa interesante (risas).
Pregunta: Siempre que muera el yo periferico, el yo mecánico... pero ahora pregunto: no sera tan interesante el Yo interno, el Yo verdadero que viva ahora y como?
Respuesta de Silo: Cuando nosotros tratamos que viva ahora estamos precisamente en una buena orientación. De tener el registro antes que la fe. Ese es el punto. Comenzar por actos unitivos nos dicen: “por ahi”. Buen camino. Captar en el silencio si surge el registro de un yo que no sea el mecánico, sino el mas profundo. Tarea interesante. Que otra posibilidad tenemos? Hay formas de meditación dinámica, hay otros estados especiales de conciencia en los cuales uno se puede poner, pero ya no sabe si es trance o no se que cosa, que datos tenemos para lograr eso? Es tan fácil acaso hallar la percepción del yo profundo? No es tan fácil la percepción del yo profundo, pero es posible dedicarle un mínimo de tiempo para tener esa experiencia. No digamos que la
tenga todos los días, no digamos que la tenga continuamente. Digamos que me bastara que tenga una experiencia, para sentirme atento o en eso porque mi problema es comprobar... si las cosas
funcionan o no funcionan. Entonces bastara con que tenga una experiencia de ese tipo pero que lo voy a destinar un poco de tiempo. Bueno... le voy a destinar un poco de tiempo al trabajo con
el silencio, por ej. conocen uds. esa tecnica? Hablando de registros... A ustedes les ha pasado, porque si, que de pronto han sentido una alegria muy fuerte? Sin ningun motivo. Y como es la
sensación?
Respuesta: de libertad total
Mario: De libertad... uno va de pronto por una calle, suelto... aparentemente no hay ningún motivo. Es parecida es sensación a cuando algo me gusta y me sale bien? O es diferente?
Respuesta: es un poco distinta
Mario: y en que se diferencia? (risas)
Respuesta: En cuanto me sale bien el resultado de alguna cosa, me gusta. En este caso no es resultado aparentemente de nada. Es como si esto siempre estuvo conmigo.
Mario: Y cuando se da esta experiencia es breve, pero uno quisiera que volviera... Uno tiene el registro como que siempre ha estado con uno... algo muy intimo, muy cálido.
Veamos esto otro... distinto: voy a un lugar y tengo la sensación de que esto ya me ha pasado, la sensación de que esto ya lo he vivido. Me parece que ya he estado ahi otras veces. Existe eso.
Casos de reconocimiento, doble. Vamos al otro caso: Todos los días veo mi habitación pero en un momento miro, la veo de un modo diferente, como si la viera por vez primera, pero si esto lo he
visto desde hace años... sin embargo ahora es distinto. Que son esas cosas extrañas que sucede... reconocer por primera vez algo que he visto siempre o ver lo opuesto... algo que no he visto
nunca, que se me presenta como si lo hubiera visto en otra oportunidad. Esta otra experiencia de que no hay nada que lo justifique, nada aparente y de pronto surge un registro subito, pleno, de expansion diríamos, respiratorio, amplio... son fenómenos muy distintos en donde el yo en todos los casos se ubica atrás del fenomeno. A ver si me explico. En la vida corriente el yo esta olvidado. No pienso en mi, sino que simplemente estoy percibiendo y haciendo cosas. Pero en cualquiera de estos 3 fenómenos yo tomo conciencia de mi yo, me observo a cierta distancia, me pregunto:... ¿que me estará pasando?, me digo: ¿qué es esto... esto lo veo por primera vez hoy?
Bien, esta sensación extraña, no se a que se debe y en el momento en que la pienso la sensación se corre. En todos los casos, en esos 3 casos tan especiales, el yo toma distancia de si mismo, se
ubica internamente y se observa frente a lo que esta ocurriendo. Quiero decir que hay una forma de ponerse mentalmente frente a los objetos, como si uno viera de adentro los objetos o como si
uno se investigara a su propio yo como mas internamente. Nosotros decimos que hay un registro mas interno del propio yo que es el que produce todos estos fenómenos. El registro interno del propio yo, se puede captar lo que decimos del registro interno del propio yo? Bueno.
Pregunta: o sea el propio yo mismo?
Respuesta: No
Pregunta: no es un registro del propio yo... es el yo
Respuesta: Bien. Yo veo ese paquete de cigarillos. Yo ahora me doy cuenta que veo es paquete,
ahora se que también estoy pensando en el paquete. Ya desaparece......... y si uno puede dar
algunas practicas, alguna tecnica para que el otro realice, bien. Pero esto de poner como una
evidencia lo que para uno es registro... ponerlo como evidencia, esto no parece positivo. Yo se lo positivo que seria para la gente que todos tuvieran fe, supongamos en la trascendencia. Pero
esto de ponerlo como dogma no va a ayudar, va a crear contradicción. Mucho mas interesante es que la gente considere en que posición se encuentra frente a ello. Es mucho mas útil que
la gente se ubique... es mucho mas útil que tratar de encajar en algo que para nosotros es evidente... pero para los demás?
Pregunta: me parece que las épocas que pasan son confusas y hay una necesidad de lo que hacer.
Respuesta: Hay necesidad, pero no es legitimo dar una respuesta en la medida en que no hay registro. Ahi esta el problema. Es curioso. En todos lados estamos hablando de gente que tiene
esa inquietud cabal. Prácticamente nos dicen eso mismo. Las épocas que vienen son épocas de confusión, épocas de desorden, épocas de problemas y la gente esta necesitando una respuesta y
debemos darles una respuesta. Esta bien, la gente esta necesitando una respuesta... pero cuando damos una respuesta, esa respuesta para muchos se convierte en dogma y esa respuesta no es de ninguna manera el resultado de registro interno. En ese problema estamos nosotros. Estas son épocas que necesitan respuesta, no cabe duda. Es necesario dar respuestas. Como va a ser esa respuesta? Va a ser una respuesta que facilmente se nos conviertan en dogma? O va a ser una respuesta tal que permita al otro ser humano ubicarse a encontrar él su respuesta? Como va a ser la cosa? Ese es el punto. Una respuesta es mas fácil... va rapido, no hay que pensar mucho. Una respuesta, y ahi esta. Es mas útil, pero no se si contribuye a la libertad del espíritu.
Ahora... desde el punto de vista de la utilidad practica y de las cosas teóricas... la gente tiene respuestas, inclusive respuestas claras, categóricas, simples... tal vez sirviera mucho para
ordenar sus propias vidas... Acá hay que elegir: ¿que sera mejor? Dar una respuesta que sirva a la gente para ordenar sus vidas, tener coherencia y demás, aunque no la piensen, aunque
no lleguen por sus propios medios, aunque sean dogmas... que sera mejor... será mejor eso? O sera mejor darles posibilidades para que vayan buscando en una dirección y sigan con zozobra,
inquietud, desorientación... que sera mejor?
 

ACERCA DE LO HUMANO

charlas y conferencias de silo – Dado en Tortuguitas. Buenos Aires 01/05/83.
Revisada por el autor el 29/09/96.
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Una cosa es la comprensión del fenómeno humano en general, y otra muy diferente es el propio registro de la humanidad en otros.
1.- Primera cuestión: La comprensión del fenómeno humano en general.
Si se dice que lo característico de lo humano es la sociabilidad o el lenguaje, o la transmisión de experiencia, no se define cabalmente lo humano, por cuanto en el mundo animal (aunque desarrollado elementalmente), encontramos todas esas expresiones. Observamos reconocimientos químicos de organismos de la colmena,, el cardumen o la manada, y atracciones o rechazos consecuentes. Existen organizaciones huéspedes, parásitas y simbióticas en las que reconocemos formas elementales de lo que luego veremos peraltado en algunas agrupaciones humanas…También encontramos una suerte de “moral” animal y resultados sociales punitivos para los transgresores, aún cuando desde afuera de esas conductas, se las pueda interpretar por los instinto de conservación de la especie, o por una imbricación de reflejos condicionados e incondicionados. El rudimento técnico tampoco es ajeno al mundo animal, y tampoco sentimientos de afecto, odio, pena y solidaridad entre miembros de un grupo, o entre grupos, o entre especies.
Y bien, ¿Qué define a lo humano en cuanto a tal?, lo define la reflexión de lo histórico- social como memoria personal. Todo animal es siempre el primer animal, pero cada ser humano es su medio histórico y social, y es además la reflexión y el aporte a la transformación o inercia de ese medio.
El medio para el animal, es el medio natural. El medio para el ser humano, es el medio histórico y social, es transformación del mismo y por cierto, es adaptación de lo natural a las necesidades inmediatas y a las de más largo plazo. Esta respuesta diferida del ser humano, frente a los estímulos inmediatos, este sentido y dirección de su obrar respecto de un futuro calculado (o imaginado), nos presenta una característica nueva frente al sistema de ideación, de comportamiento y de vida de los exponentes animales. La ampliación del horizonte temporal de la conciencia humana, permite a ésta retardos frente a los estímulos y ubicación de estos en un espacio mental complejo, habilitante para el emplazamiento de deliberaciones, comparaciones y resultantes fuera del campo perceptual inmediato.
En otras palabras: en el ser humano no existe “naturaleza” humana, a menos que esta “naturaleza” sea considerada como una capacidad diferente a la animal, de moverse entre tiempos fuera del horizonte de percepción. Dicho de otro modo: si hay algo “natural” en el ser humano, no es en el sentido mineral, vegetal o animal, sino en el sentido de que lo natural en él es el cambio, la historia, la transformación. Tal idea de cambio no se aviene convenientemente con la idea de “naturaleza” y por ello preferimos no usar esta última palabra como se ha venido haciendo y con la cual se han justificado numerosas deslealtades hacia el ser humano. Por ejemplo: porque los nativos de un lugar eran diferentes a los conquistadores de otro lugar, fueron llamados los “naturales” o aborígenes. Porque las razas presentaron algunas diferencias morfológicas o rudimentarias, fueron asimiladas a diferentes naturalezas dentro de la especie humana y así siguiendo. De ese modo, existía un orden “natural” y cambiar ese orden era un pecado contra lo establecido de un modo definitivo. Razas distintas, sexos distintos, posiciones sociales distintas, estaban establecidas dentro de un orden supuestamente natural, que debía conservarse de modo permanente.
Así es que la idea de naturaleza humana, sirvió a un orden de producción natural, pero se fracturó en la época de la transformación industrial. Aún hoy quedan vestigios de la ideología zoológica de la naturaleza humana, en la psicología, por ejemplo, en la cual todavía se habla de ciertas facultades naturales como la “voluntad” y cosas semejantes. El derecho natural, el Estado como parte de la naturaleza humana proyectada, etc., no han aportado sino su cuota de inercia histórica y de negación de la transformación.
Si la copresencia de la conciencia humana trabaja gracias a su enorme ampliación temporal, y si la intencionalidad de aquella permite proyectar un sentido, lo característico del ser humano es ser y hacer el sentido del mundo. Como se dice en “Humanizar la Tierra”: “Nombrador de mil nombres, hacedor de sentidos, transformador del mundo… tus padres y los padres de tus padres se continúan en ti. No eres un bólido que cae, sino una brillante saeta que vuela hacia los cielos. Eres el sentido del mundo y cuando aclaras tu sentido, iluminas la tierra. Te diré cuál es el sentido de tu vida aquí: Humanizar la Tierra. ¿Qué es humanizar la tierra?. Es superar el dolor y el sufrimiento, es aprender sin límite, es amar la realidad que construyes…”
Bien, estamos a una gran distancia de la idea de naturaleza humana. Estamos en lo opuesto. Quiero decir, si lo natural había asfixiado lo humano, merced a un orden impuesto con la idea de lo permanente, ahora estamos diciendo lo contrario: que lo natural debe ser humanizado y que esta humanización del mundo hace del hombre un creador de sentido, de dirección, de transformación. Si ese sentido es libertador de las condiciones supuestamente “naturales” de dolor y sufrimiento, lo verdaderamente humano es lo que va más allá de lo natural: es tu proyecto, tu futuro, tu hijo, tu brisa, tu amanecer, tu tempestad, tu ira y tu caricia. Es tu temor y es tu temblor por un futuro, por un nuevo ser humano libre de dolor y sufrimiento.
2.- Segunda cuestión: El propio registro de la humanidad en otros.
En tanto registre del otro su presencia “natural”, el otro no pasará de ser una presencia objetal, o particularmente animal. En tanto esté anestesiado para percibir el horizonte temporal del otro, el otro no tendrá sentido más que en cuanto para- mí. La naturaleza del otro será un para-mi. Pero al construir al otro en un para- mi, me constituyo y me alieno en mi propio para-sí. Quiero decir: “Yo soy para-mi” y con esto cierro mi horizonte de transformación. Quien cosifica se cosifica, y con ello cierra su horizonte.
En tanto no experimente al otro fuera del para-mi, mi actividad vital no humanizará al mundo. El otro debería ser a mi registro interno, una cálida sensación de futuro abierto que ni siquiera termina en el sin sentido cosificador de la muerte.
Sentir lo humano en el otro, es sentir la vida del otro en un hermoso multicolor arcoiris, que más se aleja en la medida en que quiero detener, atrapar, arrebatar su expresión. Tu te alejas y yo me reconforto si es que contribuí a cortar tus cadenas, a superar tu dolor y sufrimiento. Y si vienes conmigo es porque te constituyes en un acto libre como ser humano, no simplemente porque has nacido “humano”. Yo siento en ti la libertad y la posibilidad de constiuirte en ser humano. Y mis actos tienen en ti mi blanco de libertad. Entonces, ni aun tu muerte detiene las acciones que pusiste en marcha, porque eres esencialmente tiempo y libertad.
Amo pues del ser humano, su humanización creciente. Y en estos momentos de crisis, de cosificación, en estos momentos de deshumanización, amo su posibilidad de rehabilitación futura.
Silo.

EL SENTIMIENTO RELIGIOSO


por SILO
(Transcripción de la grabación de una conferencia dada por Silo en 1978)
Los fenómenos religiosos suelen tener concomitancias de conmoción psicológica. Los fenómenos religiosos parecen estar movidos por una suerte de sentimiento básico, capaz de impulsar al ser humano con más fuerza aún que la fuerza de los instintos.
Movido por ese sentimiento, el ser humano puede
cambiar la vida por ejemplo. Es claro, hay numerosas explicaciones acerca del Sentimiento Religioso. Como de costumbre, van a surgir por allí una cantidad de personas que van a dar numerosas explicaciones. Desde luego que nosotros nos preocupamos por las descripciones, más que por las explicaciones.
Se dirá por ejemplo que las religiones surgen, en general, como compensación de la conciencia a la finitud de la misma. Que el ser humano teme a la muerte, y por consiguiente compensa proyectando la inmortalidad. Se podrá decir que el ser humano es muy desvalido, y entonces compensa con un Dios todopoderoso. También se podrá que como el ser humano no tiene alas compensa fabricando aviones (risas). Se podrá decir, por ejemplo, que la sensación de la temperatura es posible porque se tienen detectores térmicos y táctiles. Eso es cierto, pero no quita ni saca nada acerca de la existencia de la temperatura.
Las cosas quedarían a nivel de compensación y estarían muy bien, siempre y cuando nadie tuviera la experiencia de lo infinito, o la experiencia de lo que tradicionalmente en las religiones se ha llamado Dios. De manera que mientras no tengan tales experiencias, puede seguirse considerando con holgura a la religión en general, como una compensación a la finitud humana, como una compensación a la precariedad de la vida humana. Pero, es claro, si la falta de alas, compensando, hace por último fabricar aviones, y si la finitud del ser humano y su precariedad impulsa a la conciencia en una dirección tal que tome contacto con otro tipo de entidad o con una naturaleza diferente a la naturaleza de su conciencia, la explicación en torno a la compensación, por ejemplo, va a ser primariamente interesante, pero insatisfactoria.
Ustedes saben que este Sentimiento Religioso se expresa, se manifiesta, tomando la materia prima que el ser humano encuentra en su medio; que se encuentra en su medio geográfico, y la materia prima que existe también en su medio cultural. Son diferentes en general, las expresiones religiosas de las zonas boscosas, que de las zonas montañosas, que de las zonas desérticas. En general.
Y sobre este punto de las expresiones religiosas, han existido también numerosos prejuicios. Los mayores prejuicios, casi siempre, están del lado de aquellos que arman las teorías. Por eso es que los que han armado teorías, en general, acerca de las religiones comparadas, han colocado a las religiones alejadas a ellos, como especie de antepasados, como especie de pasos previos que da el ser humano en su balbuceo hasta llegar a ellos. Es decir: así como el hombre se considera rey de la Creación, también un armador de teorías de religiones comparadas, considera que todas las otras adolecen de un cierto grado de primitivismo, hasta que finalmente toman la buena senda y llegan la religión a la cual nuestro amigo adhiere. Por ejemplo, los occidentales, sin preguntárselo mucho, en general admiten que el monoteísmo es una concepción mucho más desarrollada y mucho más avanzada que el politeísmo, por ejemplo. A ellos les da la impresión de que está mejor un director de empresa que varios. (Risas) Y entonces hacen ahí una cantidad de equilibrios históricos para mostrar como las más antiguas religiones parten del politeísmo. Ustedes saben que en realidad, los más primitivos balbuceos religiosos se refieren a una entidad, y según las zonas. En otros casos son varias entidades. Y así va sucediendo con muchas creencias que se tienen en torno a las expresiones religiosas.
Es cierto, el medio físico es la materia prima de que se nutre la conciencia para elaborar sus respuestas, y en ese caso toma los elementos de la naturaleza. Si el medio es de un modo o de otro, las formas que van a tomar sus dioses serán diferentes. Habrá dioses de un modo, dioses de otro, dioses pequeños, dioses grandes, habrá dioses de un lugar, dioses de todos los lugares, habrá dioses desconocidos... Y bueno, ¿qué problema tenemos con esto de las distintas formas que asumen los dioses, y qué problema tenemos con esto de las explicaciones que se dan en torno a los dioses? Lo más interesante es el registro del Sentimiento Religioso que, tomando cualquier materia prima, la metaboliza, la transforma, y luego la convierte en una forma divina, o en otra forma.
También el ateo trata de canalizar el Sentimiento Religioso, ya que no hay otra vida, en una dirección más o menos interesante que le de todas formas, sentido a la vida. Y hay quienes le ponen a esto tal fervor y tal mística, que desde luego vuelcan gran fuerza en el mundo. Así pues, ¿qué problema hay con que una persona crea en determinadas formas de los dioses, crea en otra forma de los dioses, o por último, no crea en los dioses? Desde el punto de vista del registro importa el Sentimiento Religioso que impulsa a la vida en la búsqueda de una dirección. Por consiguiente, creer o no creer en Dios, creer o no creer en la Divinidad, no quita ni pone nada en torno al registro del Sentimiento Religioso.
Las gentes suelen discutir mucho entre ellas tratando unos de imponer a otros sus paisajes, sus paisajes internos. Los dioses deben ser de un modo o deben de ser de otro modo, y la inmortalidad, hay que ver! ¿Qué tal un paraíso módico? (Risas) ¿Qué tal otro tipo de paraíso? Parece que el mío es mejor que el otro (Risas) y ahí andan unos tratando de convertir a otros, y hay otros también que quieren poner en el paraíso, por decreto, una especie de cartel que diga algo así como "Rematado" es decir, "cerrado el paraíso de ahora en adelante" (Risas) Estas discusiones un tanto peregrinas, no tienen tanto que ver con los registros sino más bien con otro tipo de intereses, de esas pequeñeces que pasan rápido. Ayer decretaron la muerte de Dios, Dios apareció por otro lado. Las civilizaciones primitivas, claro, eran crédulas, pero... en estas épocas, mi amigo! (Risas) Sí, claro, pero los hijos de estos señores de estas épocas, es decir, los más modernos, andan por ahí buscando otras cosas. De manera que este primitivismo evolucionista, está sufriendo ciertos problemas.
No es pertinente la discusión en torno a la unidad, la multiplicidad de Dios o de los dioses, y en torno a las formas con que los dioses se presentan. Si es pertinente en cambio, la experiencia de este sentimiento que impulsa al ser humano en una dirección de búsqueda. El ser humano quiere eternidad. El ser humano aspira a la perfección. Lo va resolviendo a su modo, pero sin duda que está fuertemente impulsado en esa dirección. Esto nos lleva al problema de la experiencia, más que al problema de la explicación en torno a estas formas un tanto externas con que se expresa el Sentimiento Religioso.
 

CONJUNCION CENTROAMERICANA. MEXICO, OCTUBRE DE 1980


Agradezco a ustedes la oportunidad que me dan de discutir algunos puntos de vista, referentes a aspectos relevantes de Doctrina. Digo discutir, porque esto no va a ser una disertación, sino que va a ser un intercambio.
El primer punto a considerar, es aquel al que apunta todo nuestro planteo. ¿Es que nuestro objeto de estudio es el mismo objeto que estudian las ciencias?
Si se tratara del mismo las ciencias, precisamente, tendrían la última palabra.
Nuestro interés está puesto en la existencia humana. Y no en la existencia humana como mero hecho biológico o social, (ya que con respecto a esos puntos hay ciencias que dedican sus esfuerzos), sino, a la existencia humana como registro cotidiano, como registro diario, personal. Porque aun cuando alguien se pregunte por el fenómeno sociale histórico que es constitutivo del ser humano, ese alguien hará tales preguntas desde su vida cotidiana, lo hará desde su situación. Lo hará impulsado por sus deseos, sus angustias, sus necesidades, sus amores, sus odios. Lo hará impulsado por sus deseos.
Lo hará impulsado por sus frustraciones, sus éxitos. Lo hará desde algo anterior a la estadística y a la teorización. Lo hará desde la vida misma. Y, ¿qué es lo universal y al mismo tiempo lo particular en toda existencia humana?
La búsqueda de la felicidad y la superación del dolor y el sufrimiento, es lo universal y lo particular de toda existencia humana.
Y esta afirmación chocante a la lógica, es la verdad registrable por todos y cada uno de los seres humanos.
Ahora bien, ¿qué es esa felicidad a la que aspira el ser humano? Ella es, lo que el ser humano "cree".
Esta afirmación un tanto sorprendente, se basa en el hecho de que las personas se orientan hacia imágenes o ideales felicitarios diferentes. Es más, el ideal de felicidad cambia con la situación histórica, social y personal.
De ello concluimos que el ser humano busca lo que cree que lo hará feliz y, de acuerdo a ello, lo que cree que lo alejará del sufrimiento y el dolor.
Dada la aspiración de felicidad, aparecerán las resistencias del dolor y el sufrimiento.
¿Y cómo podrán vencerse tales resistencias?
Antes debemos preguntarnos por la naturaleza de las mismas.
El dolor para nosotros es un hecho físico. Todos tenemos experiencia del mismo. Es un hecho sensorial, corporal. El hambre, las inclemencias naturales, la enfermedad, la vejez, producen dolor.
Y ese es el punto que nosotros diferenciamos de otro fenómeno que nada tiene que ver con lo sensorial estricto.
Únicamente el avance de la sociedad y la ciencia es el que hace retroceder el dolor.
Y ese es su campo específico, en el que pueden desarrollar sus mejores esfuerzos los reformadores sociales, los científicos y por sobre todo los mismos pueblos, generadores del progreso del que se nutren tales reformadores y tales científicos.
El sufrimiento en cambio, es de naturaleza mental. No es un hecho sensorial del mismo tipo que el dolor.
La frustración, el resentimiento, el temor, son estados de los que también tenemos experiencia y que no podemos localizar en un órgano específico, o en un conjunto de ellos.
¿Es que aún siendo de naturaleza diferente, actúan entre sí el dolor y el sufrimiento?
Por cierto que el dolor motiva también al sufrimiento. En tal sentido, el avance social y el avance de la ciencia, hacen retroceder un aspecto del sufrimiento. Pero, específicamente, ¿dónde hallaremos la solución para hacer retroceder el sufrimiento?
Esta la hallaremos en el sentido de la vida. Y no hay reforma ni avance científico que aleje el sufrimiento que da la frustración, el resentimiento, el temor a la muerte y el temor en general.
El sentido de la vida es una dirección a futuro, que da coherencia a la vida, que permite encuadre a sus actividades y aquella justifica plenamente.
A la luz del sentido, aún el dolor en su componente mental y por supuesto el sufrimiento en general, retroceden y se empequeñecen interpretados como impedimentos superables.
¿Y cuáles son las fuentes del sufrimiento humano? Son las que producen contradicción.
Se sufre por vivir situaciones contradictorias. Pero también se sufre por recordar situaciones contradictorias. Y por imaginar situaciones contradictorias.
Estas fuentes del sufrimiento han sido denominadas "las tres vías del sufrimiento".
Y ellas pueden modificarse de acuerdo al estado en que se encuentre un ser humano
respecto del sentido de la vida. Tendremos que examinar brevemente estas tres vías para
luego hablar sobre el significado y la importancia del sentido de la vida.
Suspendamos aquí el desarrollo y discutamos las afirmaciones que hemos hecho hasta el momento.
Pregunta: Comentabas que entre los objetos de estudio de las ciencias no se contempla de manera alguna el objeto de nuestra doctrina, quiero decir el tema existencial. ¿Podrías desarrollarlo un poco más?
Respuesta: Las ciencias en general tienen objetos precisos, sean ciencias de la naturaleza, ciencias humanistas, ciencias matemáticas, etc. Cada una de ellas define su objeto y tiene su metódica precisa.
Es claro que, las agrupaciones humanas, por ejemplo, son estudiadas por la sociología y así siguiendo.
Así como las ciencias pueden estudiar los astros del cielo o pueden estudiar los microorganismos, también la biología o la anatomía y la fisiología estudian al cuerpo humano. La sicología pretende estudiar el comportamiento síquico del ser humano.
Todos estos, los estudiosos y los científicos, no estudian su propia existencia. No hay una ciencia que estudie la propia existencia.
Y la ciencia nada dice acerca de la situación que le acontece a una persona cuando llega a su casa y ahí recibe un portazo, por ejemplo, y un mal trato.
Nosotros nos ocupamos justamente de la situación de la existencia humana, y por ello no es competencia nuestra las descripciones que puedan hacer las ciencias. Y también observamos que las ciencias tienen serias falencias, serias dificultades para definir lo que pasa en la existencia.
¿Qué sucede en la existencia humana? ¿Cuál es la naturaleza de la vida humana con respecto al sentido? ¿Cuál es la naturaleza del sufrimiento o del dolor? ¿Cuál es la naturaleza de la felicidad? ¿Cuál es la naturaleza de la búsqueda de la felicidad?
Esos son objetos de estudio nuestros, son objetos de nuestro interés: la existencia humana.
Desde este punto de vista, podría decirse que nosotros tenemos una posición frente a la existencia, una posición frente a la vida, más que una ciencia referida a estas cosas.
Pregunta: el sistema hay una creencia generalizada acerca de lo que es la felicidad orientada por el consumismo, hacia el consumo de cosas, etc. ¿Podrías ampliar este punto?
Respuesta: Es claro que nosotros hemos puesto énfasis en esto de que la gente busca aquello que cree que es la felicidad. El punto está en que hoy cree una cosa y mañana cree otra.
Si ustedes examinan, ustedes mismos verán que cuando estaban por allá por los doce años, tenían una idea diferente de la que pueden tener hoy de la felicidad. Y si consultan a diez personas van a ver que tienen ideas diferentes también.
En la Edad Media se tenía una idea general de la felicidad distinta a la época de la Revolución Industrial. Y en general, los pueblos y los individuos varían en su búsqueda de la felicidad.
No está nada clara la felicidad en cuanto objeto. Parece que no existiera tal objeto. Es más bien un estado el que se busca.
A veces estas cosas se confunden con una determinada forma de propaganda y demás, y pueden llegar a presentar a un jabón como la felicidad.
Desde luego, pero todos comprendemos que en realidad se está tratando de describir un estado, el estado de felicidad, pero no tanto el objeto. Porque, que nosotros sepamos, no existe tal objeto.
Por consiguiente, no está claro qué cosa sea el estado de felicidad, ni se lo ha definido convenientemente. Es una suerte de escamoteo que se ha hecho, y para la gente no ha quedado nada claro.
Pregunta: ¿Cómo es que el dolor va superándose evolutivamente y el sufrimiento está como estancado?
Respuesta: hay algunas gentes un poco estancas en su forma de pensar que sostienen que el ser humano no ha avanzado para nada. Es obvio que es ser humano ha avanzado; en su conquista científica, en su conquista de la naturaleza, en su desarrollo.
Está bien; hay desarrollos de la civilización que son desparejos. Hay problemas de todo tipo. Pero obviamente ha avanzado el ser humano y ha avanzado su civilización, como producto de su actividad. Eso es evidente.
El punto está en que si bien ha avanzado en el combate de la enfermedades, por ejemplo recuerden ustedes otras épocas en donde el virus hacía estragos, hoy una droga suministrada a tiempo soluciona el problema rápidamente. Media Europa sucumbió en un momento por una peste de cólera, y cosas semejantes. Hoy rápidamente la ciencia la hace retroceder.
Las cosas han cambiado y han cambiado mucho. Pero, es claro que en materia de sufrimiento, un hombre de hace 5000 años, como un hombre actual, registra y sufre las mismas decepciones, registra y sufre temores, registra y sufre resentimientos. Lo registra y lo sufre como si para él no hubiera existido la historia, como si en este campo cada hombre fuera el primer hombre.
Diferente a lo que sucede en el retroceso del dolor ante el avance que la ciencia y el desarrollo de la sociedad hacen. El dolor va retrocediendo con esos avances, pero el sufrimiento no se ha modificado en el ser humano. No hemos tenido adecuadas
respuestas con respecto a ésto. Y en ese sentido, hay una cosa despareja.
¿Pero cómo podríamos decir nosotros que el ser humano no ha avanzado? Tal vez porque haya avanzado lo suficiente, hoy se estén haciendo este tipo de preguntas y también por eso se esté tratando de dar respuesta a esos interrogantes, que probablemente en otra época no hubiera sido necesario hacerlos.
Las tres vías del sufrimiento no son sino tres vías necesarias para la existencia humana, pero que han sido distorsionadas en su normal funcionamiento.
Me explico; tanto la sensación de lo que ahora vivo y percibo, como la memoria y la imaginación, son vías necesarias a la existencia humana. Cercenemos algunas de estas funciones y la existencia se desarticulará.
Acabemos con la memoria y perderemos hasta el mismo manejo de nuestro cuerpo; eliminemos la sensación y perderemos toda regulación del mismo; detengamos la imaginación y no podremos orientarnos en ninguna dirección.
Esas tres vías que son necesarias a la vida pueden ser distorsionadas en su funcionamiento convirtiéndose en enemigas de la vida, en portadoras de sufrimiento.
Así, sufrimos cotidianamente por lo que percibimos, por lo que recordamos y por lo que imaginamos.
Hemos dicho en otras oportunidades que se sufre por vivir en una situación contradictoria, tal como la de querer hacer cosas que se oponen entre sí. También sufrimos por temor a no lograr lo que deseamos a futuro o por temor a perder lo que
tenemos. Y desde luego, sufrimos por lo que hemos perdido, por lo que no hemos logrado, por aquello que ya sufrimos antes. Por aquella humillación, aquel castigo, aquel dolor físico que quedó en el pasado. Por aquella traición, por aquella injusticia, por aquella
vergüenza. Y esos fantasmas que llegan del pasado son vividos por nosotros como si fueran hechos presentes.
Ellos, que son la fuente del rencor, del resentimiento y de la frustración. Ellos que condicionan nuestro futuro y que hacen perder la fe en nosotros mismos. Suspendamos aquí y discutamos el problema de las tres vías del sufrimiento.
Pregunta: Si las tres vías son las que posibilitan a la vida, como posibilidad de desarrollo, ¿por qué o cómo es que se han ido distorsionando?
Si se supone que el hombre va buscando la felicidad, debiera ir adecuándose para ir manejando esas tres vías a su favor. ¿Pero cómo es que de repente esas tres vías son justamente sus principales enemigas?
Respuesta: Parece ser que esto no sucedió de repente. Parece ser que en el mismo momento en que se amplió la conciencia del ser humano, cuando todavía no era un ser muy definido en nuestra especie, parece ser que allí mismo al ampliarse su imaginación,
al ampliarse su memoria y su recuerdo histórico, al ampliarse su percepción del mundo en que vivía, en ese mismo momento, al ampliarse una función, surgió una resistencia.
Tal cual sucede en las funciones internas. Como cuando tratamos de mover una actividad nueva de la conciencia, encontramos resistencias.
Del mismo modo en que se encuentran resistencias en la naturaleza. En el mismo instante en que llueve y cae, el agua que va por los ríos encuentra resistencias a su paso.
Y en este vencimiento de las resistencias de todos modos, y sorteando, el agua llega a los mares.
Y es por este juego de las acciones y las resistencias, que responden a leyes universales de acciones y reacciones. Es por esto mismo, que la conciencia en su desenvolvimiento, el ser humano en su desarrollo, va encontrando resistencias, y al
encontrar resistencias se fortalece, y al fortalecerse integra las dificultades, y al integrarlas las supera.
Y entonces todo este sufrimiento que ha ido surgiendo en el ser humano en su desarrollo, ha sido también el fortalecimiento del ser humano, para lanzarse por encima de él.
De modo que, en etapas anteriores, esto del sufrimiento, como pasa con nuestras propias experiencias personales si las sabemos ver, el sufrimiento de algún modo contribuyó al desarrollo.
Nosotros no aspiramos al sufrimiento. Nosotros aspiramos a reconciliarnos incluso con nuestra especie que tanto ha sufrido y gracias a la cual nosotros podemos hacer nuevos despliegues.
No ha sido inútil el sufrimiento de generaciones y generaciones que han estado limitadas por esas condiciones. Nuestro agradecimiento es para aquellos que nos precedieron no obstante su sufrimiento, porque gracias a ellos podemos intentar nuevas liberaciones.
Este es el punto de cómo el sufrimiento no nació de súbito sino con el desarrollo y la ampliación del hombre.
Pero es claro que nosotros no aspiramos como seres humanos a seguir sufriendo, sino a avanzar sobre esas resistencias, integrando un nuevo camino en ese desarrollo.
Pero hemos dicho que hallaremos la solución al problema del sufrimiento en el sentido de la vida. Y hemos definido a ese sentido como la dirección a futuro que da coherencia, que permite encuadrar actividades, y que justifica plenamente a la existencia.
Esta dirección a futuro es de máxima importancia por cuanto según hemos examinado, si se corta esta vía de la imaginación, esta vía del proyecto, esta vía del futuro, la existencia humana pierde dirección y ello es fuente de inagotable sufrimiento.
Es claro para todos que la muerte aparece como el máximo rompimiento del futuro.
Es claro que de ese modo la vida tiene carácter de cosa provisoria. Y es claro que en ese contexto, toda construcción humana es una inútil construcción hacia la nada.
Quien piensa que todo termina para él con la muerte, podrá alentarse con la idea de que será recordado por sus espléndidas acciones, que no se olvidarán de él sus seres queridos, o tal vez las generaciones venideras. Y aunque esto fuera así, todos marcharían finalmente hacia una nada absurda que interrumpiría todo recuerdo.
También podría pensarse que lo que uno hace en la vida, no es sino responder a necesidades del mejor modo posible. Pues bien, ya se acabarán esas necesidades con la muerte, y habrá perdido sentido toda lucha por salir del reino de la necesidad.
Y podrá desde luego decirse que la vida personal, carece de importancia en la especie humana, que por lo tanto la muerte personal no tiene significado. Si tal fuera el caso, tampoco tendría significado la vida, ni las acciones personales. No se justificaría ninguna ley, ningún compromiso, y no habría en esencia mayores diferencias entre las acciones benéficas y las malvadas.
Nada tiene sentido si todo termina con la muerte.
Y, si ese es el caso, el único recurso posible para transitar por la vida, es animarse con sentidos provisorios, con direcciones provisorias a las cuales aplicar nuestra energía y nuestra acción.
Tal es lo que sucede habitualmente.
Si se pregunta a alguien qué sentido tiene para él la vida, probablemente responderá por su familia o por el prójimo, o por una determinada causa que según él justifique la existencia. Y esos sentidos provisorios habrán de conferirle dirección para afrontar la
existencia.
Pero a poco que surjan problemas, problemas con los seres queridos, a poco que se produzca una desilusión con la causa abrazada, a poco que algo cambie en el "sentido"
elegido, el absurdo y la desorientación volverán por su presa.
Por último, sucede con los sentidos o las direcciones provisorias de la vida, que en el caso de alcanzarse ya pierden referencia y por lo tanto, dejan de ser útiles para más adelante. Y en el caso de no alcanzarse dejan también de ser útiles como referencias.
Por cierto que luego del fracaso de un sentido provisorio, siempre queda la alternativa de poner un nuevo sentido provisorio, tal vez en oposición del que fracasó.
Así, de sentido en sentido, se va borrando a medida que pasan los años, todo rastro de coherencia y con ello aumenta la contradicción y por tanto el sufrimiento.
La vida no tiene sentido si todo termina con la muerte.
Pero ¿es cierto que todo termina con la muerte? ¿Es cierto que no se puede lograr una dirección definitiva que no varíe con los accidentes de la vida? ¿Cómo se ubica el ser humano frente al problema de que todo termina con la muerte?
Examinémoslo pero luego de discutir lo dicho hasta aquí.
Así como destacamos tres vías del sufrimiento, observamos también cinco estados con referencia al problema de la muerte y la trascendencia. En estos cinco estados se puede ubicar cualquier persona, formas más, formas menos.
Un estado, en que esa persona tiene evidencia indudable dada por la propia experiencia, no por educación o ambiente. Para él es evidente, indiscutible es para él, de que la vida es un tránsito, de que la muerte es un..., escaso accidente.
Pero claro, otros tienen la creencia de que el ser humano va a no se qué trascendencia y esta creencia la tienen dada por educación, dada por ambiente, no por algo sentido, experienciado, no por algo evidente para él, sino por algo que le enseñaron y que él, bueno..., él acepta.
Hay un tercer tipo de ubicación frente al sentido de la vida y es el de aquellas personas deseosas de tener una fe o tener una experiencia. Ustedes deben haberse encontrado con muchas personas que dicen: "si yo tuviera fe, o yo pudiera creer en ciertas cosas, mi vida sería diferente".
Y tienen muchos ejemplos a mano. Gentes a las cuales les han sobrevenido muchos accidentes, muchas desgracias y que se han sobrepuesto fuertemente a esos accidentes y a esas desgracias porque, o tienen una fe o un registro de que todo esto, lo transitorio, lo provisorio, no es un agotamiento mismo de la vida, sino en todo caso una prueba, en todo caso una resistencia que de algún modo hace crecer en el conocimiento.
Incluso pueden haber encontrado gente que acepta el sufrimiento como un recurso de aprendizaje. No es que ellos busquen el sufrimiento, no como otros que parece tuvieran especial afición por el sufrimiento. Estamos hablando de aquellos que, simplemente,
cuando se da tal cosa, sacan la mejor partida de ello, que es cosa muy diferente. Gentes que no andan buscando el sufrimiento (todo lo contrario), sino que dada la situación lo asimilan, lo integran y lo superan.
Bien, hay gente entonces que se ubica en este estado de que no tiene fe, no tiene ninguna creencia pero, ¡cómo desearían poder tener algo que les diera aliento y les diera dirección en sus vidas! Sí, esas personas existen.
Hay también aquellos que sospechan intelectualmente la posibilidad de que hay una trascendencia. A ellos les parece posible. Pero no hay mucho problema para ellos; simplemente lo consideran posible. Y no tienen ninguna experiencia de trascendencia,
ni tampoco tienen ningún tipo de fe, ni tampoco aspiran a tener experiencia ni a tener fe.
Conocerán a esas personas..., también las hay.
Y hay por último aquellos que niegan toda posibilidad de trascendencia. También ustedes reconocerán que hay personas, y probablemente entre ustedes haya muchos, que piensen así.
De manera que con diferentes variantes, cada uno puede efectivamente ubicarse como aquellos que tienen evidencia y para ellos es indudable esto de la trascendencia; o bien como aquellos que tienen fe porque así la asimilaron cuando pequeños; o bien
aquellos otros que quisieran tener una experiencia o una fe; o aquellos otros más que lo consideran una posibilidad intelectual, sin hacerse mayores problemas, como si estuviera desconectado de su vida; y estos otros que lo niegan.
Está bien. Pero aquí no terminamos con el punto de ubicación frente al problema de la trascendencia. Hay, al parecer, diferentes grados, diferentes profundidades en esto de ubicarse frente al problema de la trascendencia. Hay quienes incluso dicen que tienen una fe, lo afirman. pero esto que dicen no responde efectivamente a lo que experimentan.
Nosotros no decimos que ellos mientan, decimos que esto que están profiriendo, lo profieren con superficialidad, sin profundidad. Estos que dicen tener una fe, mañana pueden no tenerla.
Esto de los grados nos da en alguna medida la superficialidad o profundidad en alguna de esas cinco posturas, y por lo tanto, la movilidad o la firme convicción en cualquier postura.
He conocido gentes que eran devotas, creyentes de una fe, y al morirse un familiar, o al morirse un ser querido, voló toda la fe que decían tener y cayeron en el peor de los sinsentidos.
Quizá esa era una fe de superficie, una fe de mampostería, una fe periférica.
En cambio aquellos otros a los cuales sobrevinieron grandes catástrofes, se afirmaron precisamente en su fe. La cosa es diferente. La cosa admite grados.
He conocido gentes que estaban muy convencidas de la inexistencia total de la trascendencia. Uno muere y desaparece. Por así decir, ellos tenían fe en que todo se acababa con la muerte. Es claro que, en alguna ocasión, caminando cerca de un
cementerio, los hemos dejado solos por un instante y..., han apurado el paso y se han sentido inquietos. ¿Y cómo se compatibilizan estos temores nocturnos, estas desconfianzas a los ruidos fantasmales, este apretar el paso en los lugares oscuros y
desiertos, cómo se compatibiliza ésto con la convicción cierta de que todo termina con la muerte y por lo tanto no hay peligro desde el otro lado?
Así pues, hay también gente que aún en la negación de la trascendencia, están ubicadas en una situación muy superficial, y esto puede cambiar, pueden afirmarse fuertemente en su fe, y entonces estar convencidas y su vida ser coherente, y
desaparecer todos los temores a ese tipo de manifestaciones de una naturaleza sospechosa.
Bien, así pues uno puede ubicarse en cualquiera de estos estados, pero también puede ubicarse en distintas profundidades.
Ese es uno de nuestros puntos y no bastará entonces con decir, "bueno, me encuentro en tal situación". Me encuentro en tal situación pero, ¿cómo?
Recordemos que esto de los grados nos da la idea de variabilidad. Por ejemplo, nosotros mismos en ciertas épocas de nuestras vidas, hemos creído una cosa con respecto a la trascendencia y luego otra. Cambiamos. Esto es móvil. Esto no es una cosa
estática. No sólo en épocas distintas sino en situaciones. Cambia nuestra situación y cambian nuestras creencias respecto del problema de la trascendencia. Es más, cambia de un día a otro. A veces a la mañana estoy muy creyente de determinada cosa, y a la
tarde ya no. Y esto que parece ser de suma importancia porque hace a la orientación de la vida humana, es algo demasiado variable, y algo que desde luego nos provocará desconcierto en la vida cotidiana.
Así como sea la ubicación frente a la muerte y la trascendencia, será la coherencia o la contradicción y el sufrimiento en la vida cotidiana.
En esos cinco estados y grados se emplaza el ser humano. Pero ¿cuál debería ser el correcto emplazamiento? ¿Es que existe acaso un correcto emplazamiento, o es que estamos simplemente describiendo, describiendo la existencia, describiendo sus
problemas sin dar soluciones? ¿Es que podemos dar soluciones? ¿Es que podemos sugerir cuál es el mejor emplazamiento frente a este problema? Discutámoslo.
Ya que nadie discute con nosotros, demos entonces nuestro particular punto de vista sobre este tema.
En esos cinco estados y grados se emplaza el ser humano. Pero ¿cuál debería ser el correcto emplazamiento? Como mínimo el deseo de poseer la experiencia o la creencia, porque ese deseo es la premisa necesaria para ya orientarse en el sentido de la
trascendencia.
Y no importará que se tenga experiencia, y no importará que se tenga fe; pero si se aspira desde esa situación de no creencia y de no fe, y de no experiencia, si se aspira a tal cosa, obsérvenlo, fíjense como mecanismo, se están orientando ya en esa dirección.
Por allí las gentes dicen que la fe y cosas semejantes, es algo que está o que no está en las personas, que brota o que no brota, que eso es algo que no se puede manejar, pero observen este mecanismo. Pueden ustedes no tener fe en absoluto, pueden ustedes no tener experiencia en absoluto, pueden ustedes incluso comprender intelectualmente que eso es interesante, que puede valer la pena orientarse en esa dirección. Pues yo les digo que cuando eso comienza a suceder ya se están orientando en esa dirección.
Como mínimo, el deseo de poseer la experiencia o la creencia, porque ese deseo es la premisa necesaria para ya orientarse en el sentido de la trascendencia.
Si este deseo es débil, nada podrá construirse. Pero a medida que este deseo crezca, será como un acto lanzado en busca de su objeto y ello precisamente dará dirección a la existencia.
Entonces quienes logren esa fe inconmovible, o esa experiencia trascendente, aunque no puedan definirla en términos precisos, como no puede definirse el amor, reconocerán en sí la necesidad de orientar a otros hacia el sentido, pero jamás tratarán de imponer su paisaje a quienes no lo reconozcan.
Y así, coherentemente con lo enunciado, declaro ante ustedes mi inconmovible fe y mi certeza de experiencia, que la muerte no detiene el futuro.
Que la muerte por el contrario, modifica el estado provisorio de nuestra existencia, para
lanzarla bienaventuradamente hacia la trascendencia inmortal.
Y no impongo mi certeza, ni mi fe inconmovible. Y convivo con aquellos que se encuentran en estados diferentes respecto del sentido, pero me obligo a brindar solidariamente el mensaje que reconozco hace libre y feliz al ser humano.
Por ningún motivo eludo mi responsabilidad de expresar estas verdades, aunque tales fueran discutibles para quienes sufren la provisoriedad de la vida y temen el absurdo de la muerte.
Por otra parte, jamás pregunto a otros por sus particulares creencias y, en todo caso, aunque defino con claridad mi posición respecto a este punto, proclamo para todo ser humano la libertad de creer o no creer en Dios y la libertad de creer o no creer en la
inmortalidad.
Así, entre miles y miles de mujeres y hombres que codo a codo, solidariamente, trabajan con nosotros, se suman ateos y creyentes, gentes con dudas y con certezas, y a nadie se pregunta por su fe, y todo se da como orientación para que decidan por sí
mismos, la vía que mejor aclare el sentido de sus vidas.
No es valiente dejar de proclamar las propias certezas, pero es indigno de la verdadera solidaridad, tratar de imponerlas.
Eso es todo.
SILO