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Charla sobre el yo. Silo, Sao Paulo 2/10/80


Negro:

El punto es, que es lo verdadero en mi que considero el yo?

A mi me parece terrible que si yo muero desaparezco esto que soy yo y aparezca otro: Mr. Hyde....sorpresa (risas).

Mi punto es: que es lo que efectivamente me da mi sensación de mi?

Mi cédula de identidad (risas), mi nombre... yo me llamo de ese modo, me miro en el espejo y digo: “ese soy yo”, escucho mi voz y yo me recuerdo a mi; pero si yo me olvido de mi nombre y dejo de reconocer mi cara, que es lo que me da la nocion del yo?

Me lo dan las cosas muy externas como son el aspecto y recuerdos... aquello que, no obstante el que haya cambiado desde que era pequeño hasta hoy he ido cambiando pero siempre digo que soy yo.

Cuando tenia 3 años de edad decía yo. Ahora sigo diciendo yo. Todo cambia pero soy yo.

Yo? Soy memoria, soy percepción, soy datos que han entrado por distintos aparatos, pero también soy elaboración hacia el futuro, soy registros, yo tengo un tono corporal, tengo un sistema de emociones...todo eso es lo que me da mi cierta unidad.

En algunos casos de demencia, por ej. , se pierde el registro del tono interno y de las propias sensaciones y el sujeto se siente extrañado de si mismo... como si fuera otra persona... como si se hubiera alejado de si. Es decir, son los registros que yo tengo que me dan sensación de yo.

Este yo mantiene cierta identidad que esta dada por la memoria. Son también mis sufrimientos, son mis gustos...todo eso da sensación de yo. Pero eso es muy variable.

Yo me olvido de mi mismo. Por ej.: Estoy caminando por la calle haciendo cosas y si alguien no me pregunta quien es usted, no me acuerdo quien soy yo. Cuando estoy haciendo cualquier cosa...

Hora por ej. Que estamos hablando, es posible que estemos olvidados de nosotros mismos. Si a uno le preguntan: Que esta haciendo ud.? No vamos a responder: “Estoy escuchándome”. (risas), pero no es que uno este pensando mientras escucha que esta escuchando. No. Uno no piensa: “ Yo soy Juan Perez que esta escuchándome ” Uno esta escuchando y se olvida de si mismo.

Lo mas frecuente es que uno este olvidado continuamente de si mismo... y, sin embargo, uno vive. De pronto uno cae en cuenta que va a morirse y dice: “ caray... voy a desaparecer”, y dígame, en su vida cotidiana no es lo mas normal que usted desaparezca, que usted no se sienta a si mismo, que no experimente a su yo.

Claro que hay momentos en que experimento mi yo.

Si me empujan, yo digo : ¿Que me están haciendo ? Pero yo no tengo el registro del yo en mi vida cotidiana, a menos que yo piense. Por actos de reflexión, tengo noción del yo, puedo hablar del yo, pero si no estoy totalmente olvidado...miren, traten de pensar durante medio minuto en ustedes mismos, sin olvidarse de ustedes mismos. Mientras están pensando en ustedes no vayan a pensar que a lo mejor es muy tarde y tienen que irse a comer o bien que se escucha un bocina por allá. No se distraigan de ustedes mismos durante un pequeño tiempo y van a ver como... si, se olvidan de ustedes mismos, aunque se propongan pensar en ustedes mismos.

Van, vienen, la atención fluctuá, la conciencia va de un objeto a otro y ustedes están pensando: “Yo soy yo mismo”...basta que haya un pequeño ruido para que se escapen de ustedes mismos.

Yo se que es horrible cuando uno muere perder la noción del yo, pero también debería ser horrible perder la noción del yo en la vida diaria y no lo sentimos tan horrible.

Hay algo que permanece, aunque estemos distraídos del yo. Sabemos que en cualquier momento podemos retomarlo. Tal vez cuando un ser humano muera, pierda la memoria fisiológica, pierda las grabaciones, pierda los datos sensoriales, pero también se reconozca por primera vez en lo mas autentico de si mismo...ese yo profundo al cual apela muy pocas veces en su vida.

Uno trabaja con el yo mecánico, periférico...pero ese yo profundo muy pocas veces sale. Las pocas veces en que sale es cuando uno experimenta esa fuerza y cuando uno se reconoce como tal, pero si no, siempre esta olvidado de si mismo, siempre esta alejado de si mismo...no existe el tal yo a menos que me lo pregunte. Es una combinación de factores, pero no es una cosa permanente.

Puede ser que no sea tan horrible cuando uno muere...puede ser una cosa interesante (risas).

Cuando nosotros tratamos que viva ahora el Yo interno, el Yo verdadero estamos precisamente en una buena orientación.

Tener el registro antes que la fe. Ese es el punto.

Comenzar por actos unitivos nos dicen: “por ahí”. Buen camino. Captar en el silencio si surge el registro de un yo que no sea el mecánico, sino el mas profundo. Tarea interesante.

Que otra posibilidad tenemos? Hay formas de meditación dinámica, hay otros estados especiales de conciencia en los cuales uno se puede poner, pero ya no sabe si es trance o no se que cosa, que datos tenemos para lograr eso?.

Es tan fácil acaso hallar la percepción del yo profundo?

No es tan fácil la percepción del yo profundo, pero es posible dedicarle un mínimo de tiempo para tener esa experiencia. No digamos que la tenga todos los días, no digamos que la tenga continuamente. Digamos que me bastara que tenga una experiencia, para sentirme atento o en eso porque mi problema es comprobar...

Hablando de registros... A ustedes les ha pasado, porque si, que de pronto han sentido una alegría muy fuerte? Sin ningún motivo.

Y cuando se da esta experiencia es breve, pero uno quisiera que volviera...Uno tiene el registro como que siempre ha estado con uno...algo muy intimo, muy cálido.
Veamos esto otro...distinto: voy a un lugar y tengo la sensación de que esto ya me ha pasado, la sensación de que esto ya lo he vivido. Me parece que ya he estado ahí otras veces. Existe eso. Casos de reconocimiento, doble.

Vamos al otro caso : Todos los días veo mi habitación pero en un momento miro, la veo de un modo diferente, como si la viera por vez primera, pero si esto lo he visto desde hace anos...sin embargo ahora es distinto. Que son esas cosas extrañas que suceden...reconocer por primera vez algo que he visto siempre o ver lo opuesto... algo que no he visto nunca, que se me presenta como si lo hubiera visto en otra oportunidad.

Esta otra experiencia de que no hay nada que lo justifique, nada aparente y de pronto surge un registro súbito, pleno, de expansión diríamos, respiratorio, amplio...son fenómenos muy distintos en donde el yo en todos los casos se ubica atrás del fenómeno. A ver si me explico.

En la vida corriente el yo esta olvidado.

No pienso en mi, sino que simplemente estoy percibiendo y haciendo cosas. Pero en cualquiera de estos 3 fenómenos yo tomo conciencia de mi yo, me observo a cierta distancia, me pregunto:...¿que me estará pasando?, me digo: ¿qué es esto...esto lo veo por primera vez hoy?

Bien, esta sensación extraña, no se a que se debe y en el momento en que la pienso la sensación se corre. En todos los casos, en esos 3 casos tan especiales, el yo toma distancia de si mismo, se ubica internamente y se observa frente a lo que esta ocurriendo.

Quiero decir que hay una forma de ponerse mentalmente frente a los objetos, como si uno viera de adentro los objetos o como si uno se investigara a su propio yo como mas internamente.

Nosotros decimos que hay un registro mas interno del propio yo que es el que produce todos estos fenómenos. El registro interno del propio yo, se puede captar.
Uno puede dar algunas practicas, alguna técnica para que el otro realice su experiencia, bien.

Pero esto de poner como una evidencia lo que para uno es registro....ponerlo como evidencia, esto no parece positivo. Yo se lo positivo que seria para la gente que todos tuvieran fe, supongamos en la trascendencia. Pero esto de ponerlo como dogma no va a ayudar, va a crear contradicción.

Mucho mas interesante es que la gente considere en que posición se encuentra frente a ello. Es mucho mas útil que la gente se ubique...es mucho mas útil que tratar de encajar en algo que para nosotros es evidente...pero para los demás ?

Las épocas que pasan son confusas y hay una necesidad de saber que hacer.

Hay necesidad, pero no es legitimo dar una respuesta en la medida en que no hay registro.

Ahí esta el problema. Es curioso. En todos lados estamos hablando de gente que tiene esa inquietud cabal. Prácticamente nos dicen eso mismo. Las épocas que vienen son épocas de confusión, épocas de desorden, épocas de problemas y la gente esta necesitando una respuesta y debemos darles una respuesta. Esta bien, la gente esta necesitando una respuesta...pero cuando damos una respuesta, esa respuesta para muchos se convierte en dogma y esa respuesta no es de ninguna manera el resultado de registro interno.

En ese problema estamos nosotros.

Estas son épocas que necesitan respuesta, no cabe duda. Es necesario dar respuestas.

Como va a ser esa respuesta?

Va a ser una respuesta que fácilmente se nos convierta en dogma?

O va a ser una respuesta tal que permita al otro ser humano ubicarse a encontrar él su respuesta?

Como va a ser la cosa?

Una respuesta es mas fácil...va rápido, no hay que pensar mucho. Una respuesta, y ahí esta. Es mas útil, pero no se si contribuye a la libertad del espíritu.

Ahora...desde el punto de vista de la utilidad practica y de las cosas teóricas...la gente tiene respuestas, inclusive respuestas claras, categóricas, simples...tal vez sirviera mucho para ordenar sus propias vidas...

Acá hay que elegir: ¿que sera mejor? Dar una respuesta que sirva a la gente para ordenar sus vidas, tener coherencia y demás, aunque no la piensen, aunque no lleguen por sus propios medios, aunque sean dogmas...que sera mejor...será mejor eso?

O sera mejor darles posibilidades para que vayan buscando en una dirección y sigan con zozobra, inquietud, desorientación...que sera mejor?

(Extracto de la charla Sao Paulo 2/10/80)

VII. MITOS PERSAS



El clamor de Zarathustra.(1)
Cuando Zarathustra cumplió treinta años, abandonó su tierra y fue a un lugar lejano.(2) Allí vivió en su caverna por mucho tiempo. Solamente se alimentaba con un queso que nunca disminuía y tomaba el agua pura de la montaña. En la noche el fuego le hablaba y así comprendió el rumbo de las estrellas. En el día el sol le hablaba y así comprendió el significado de la luz.(3) Pero una mañana muy temprano, llegó hasta su cueva el clamor de los animales de la tierra... Porque las vacas y los rebaños tienen un alma, Zarathustra escuchó a esa alma grande, a Kine, pedir a Dios sus bendiciones. Elevando su lamento, que era como un gran mugido, Kine dijo: “Mi alma padece, Ahura Mazda.(4) ¿Para quién me creaste? ¿A imagen de quién me modelaste? Otórgame el bien, impide que las tribus salteadoras lleven el ganado a su muerte. Siento que estoy rodeada por la ira, la violencia, el azote de la desolación, una insolencia audaz y un empuje arrebatador. Salva a mis animales, oh Ahura Mazda, tú que proporcionas los verdes pastos”.
Entonces Zarathustra, en la boca de su caverna miró al día y pidió a Ahura Mazda: “Permite que la Buena Mente de Zarathustra guíe a los que trabajan la tierra para que ésta dé buenos pastos y fortalezca a los rebaños; para que las vacas den leche y la leche queso y el queso nutra a los hombres que labran; para que nunca más el saqueador arruine al pueblo y en cambio se convierta en el amigo que aprende a trabajar y compartir. Así quiero agradecer tus enseñanzas y el alimento que me has brindado. Recuerdo mis preguntas iniciales, cuando en total candidez las formulara hace ya mucho tiempo y tú, benevolente, me fuiste respondiendo. Así yo te decía: “¿Quién hizo nacer todo, quien marcó los caminos del sol, la luna y las estrellas,(5) quién mantiene la Tierra desde abajo y las nubes desde arriba para que no se caigan, quién hizo las aguas, los vientos y las plantas, quién inspira los buenos pensamientos,(6) quién ha creado el sueño y el deleite, quién hizo nacer el amanecer, el día y la noche para que fueran monitores del deber(7), quién creó a Kine sin la cual nuestra vida sería miserable?”(8)
Y con infinita paciencia, Señor de la Luz, tú me explicaste como fue el primer padre Yima(9). Así dijiste:  ”Yo, Ahura Mazda, te pido que medites y lleves mi ley. Pero Yima respondió que no podía meditar, enseñar y llevar la ley. Entonces le encargué que cuidara de mis mundos para que fueran fértiles, le llevé las armas de la victoria y le hice enderezar el paso hacia la madre Tierra que llevaba en su seno a los animales y los hombres. Porque Yima había hecho fértil con su lanza de oro a Spenta Amaiti, la madre Tierra. Sobre ese mundo nuevo se multiplicó el ganado, los animales y los hombres.(10) Y los hombres celebraron el vasto imperio de Mithra,(11) combatieron a Indra(12) y no dieron el Haoma purificado a los impuros,(13) así como comprendieron que es el primer pecado usar palabras despectivas con un hombre puro”.(14)
 “Yo pregunté y tú respondiste a todas mis preguntas”, dijo Zarathustra. “Porque el padre Yima no quiso dar sabiduría, sino cuidar y extender tus dominios, es hora que yo haga lo que corresponde a tu enseñanza”.
Luz y Tiniebla.
Cada uno de los dos espíritus primordiales es independiente en pensamientos, palabras y obras(15). Al comienzo se reunieron para ordenar al mundo destinando la peor vida, el Infierno, para la maldad y el Cielo para el mejor estado mental.(16) Los dos espíritus hicieron cada uno su propio reino formando moradas de error uno y moradas de justicia otro. Ahura Mazda(17) escogió a todos aquellos que le agradaron por su bondad mientras que el Mal Espíritu personificado eligió a los demonios- dioses y a aquellos que ayudaron a mancillar la vida de los mortales.(18) Al librarse la batalla final, que comenzó cuando los Daevas(19) tomaron al Demonio como aliado, la Santa Mente habrá ganado el reino.(20) De los dos primeros espíritus del mundo, el bondadoso dijo al dañino: “¡Ni nuestros pensamientos, ni nuestros mandamientos, ni nuestra inteligencia, ni nuestras creencias, ni nuestras obras, ni nuestra conciencia, ni nuestras almas están de acuerdo en nada!”.(21)
Los ángeles y el salvador. Fin del mundo, resurrección y juicio.
Pero ahora la Luz de Ormuz (Ahura Mazda) y la Obscuridad del Espíritu de la Mentira (Ahriman) luchan en cada cosa. Por tanto todos los seres tienen su parte buena y su parte impura. Así es deber del santo (en quien predomina la luz), iluminar a los hombres haciendo retroceder la obscuridad. Pero al fin del mundo, la maldad aparentará su triunfo al confundir las mentes. Los buenos serán perseguidos y a ellos se habrá de atribuir todos los defectos que padecen los perversos, simulando éstos la mayor rectitud. Pero será el momento en que Ormuz enviará a su hijo Saoshyant para salvar al mundo.(22) El estará ayudado por los alados espíritus de la Luz que son los ángeles y los arcángeles, así como lo tenebroso estará auxiliado por las jerarquías de los demonios. Todo quedará alineado para la batalla final y entonces, en cataclismo Universal, Ormuz derrotará a Ahriman. Por imperio de Ormuz surgirá un nuevo mundo puro. Los muertos resucitarán revestidos de un cuerpo glorioso. Los ángeles y los arcángeles tenderán el Puente  del Juicio por el quel transitarán los justos.(23) Pero el puente espléndido y firme comenzará a cerrarse al paso del réprobo.y éste caerá. Las almas de los que murieron en pecado se reunirán con los que sirvieron a los malos gobernantes,  con los que hablaron falsedades y con los que mantuvieron una mala conciencia. Todas las almas injustas serán bienvenidas en la Mansión de la Mentira(24) así como las almas de los justos  habrán de morar en la Mansión de las Canciones.
Zarathustra anunció la recompensa a los que son aptos para la causa, a los que pueden recibir los dones de la Buena Mente que está en el interior de cada ser humano.(25)



1.-      Zarathustra o Zoroastro, vivió aproximadamente entre el 660 y 580 a.C. Su prédica comenzó en un remoto distrito del Irán oriental. Desde el punto de vista religioso su figura es de las más importantes por cuanto su existencia personal es tan probada como la de Mahoma p. ej., cosa que no ocurre con otros muchos fundadores. No obstante contar con elementos indo-iranios y otros primitivos, el profeta inaugura una religión universal nueva que impacta poderosamente en otras. Su cosmología y su cosmogonía, su apocalipcismo y sus ideas de salvación comienzan un ciclo religioso que junto a Isaías, Malaquías y Daniel (en la Biblia), tendrá enorme influencia en vastas regiones de Oriente y Occidente. Más adelante, el Zoroastrismo convertido en Mitraísmo avanzará nuevamente, esta vez en dirección al Imperio Romano. En fuerte competencia con el Cristianismo influirá sobre él, pero aún cuando esta nueva religión se imponga en alianza con el poder político romano, los gérmenes del Mitraísmo crecerán en su seno hasta expresarse como serias herejías. Esto mismo ocurrirá luego en Irán donde la invasión musulmana terminará erradicando casi totalmente al Zoroastrismo, pero muchas de sus ideas producirán la herejía chiita dentro del Islam. Ya en el siglo XIX, el Ba’ y la fe Bahai, constituirán una nueva transformación de la enseñanza de Zarathustra. En el aspecto doctrinal, se atribuye a Zarathustra la redacción del Avesta ó Zend-Avesta, pero al parecer el profeta solamente escribió el Yasna (tal vez únicamente 17 de sus himnos ó Gathas). El Avesta está constituido por el Yasna (72 capítulos de liturgia Parsi); El Vispared (24 capítulos de invocaciones); el Vendidad (otros 22 capítulos); los Yashts (21 capítulos con invocaciones a los ángeles y que constituye el Avesta propiamente sacerdotal) y el Khordah Avesta ó Pequeño Avesta (libro de devociones sacerdotales y privadas). Para nuestras adaptaciones del Avesta, hemos tomado solamente los Gathas y el llamado Vendidad-Sade. Los Gathas fueron escritos en Avestín, que era la lengua de la antigua Bactriana, pero los textos originales sufrieron numerosas vicisitudes ya desde el paso de Alejandro por Persia. Así es que el material ha llegado hasta nosotros en lengua Pehlevi, con grandes lagunas y, seguramente, interpolaciones de todo tipo. En lo que hace a ciertas divinidades o espíritus comunes en su origen entre las ramas arias que se bifurcaron hacia India e Irán, debemos tener en cuenta que toman un carácter opuesto debido, probablemente, a las guerras o disputas que ocurrieron entre aquellas tribus primitivas. Así, Indra y los Devas son dignos de devoción en los Vedas hindúes, tomando un carácter siniestro en el Avesta. Otro tanto ocurre con el legendario Yima del Avesta («Djimchid, jefe de pueblos y rebaños» para Anquetil-Duperron, de acuerdo a cita de Bergúa), que en los Vedas aparece como Yama, divinidad de la muerte (Rig-Veda 1, 38, 5). Pero el Haoma (Soma para los Vedas) y Mithra (Mitra védico), permanecen con características benéficas.
2.-      Alusión al comienzo del Así habló Zaratustra. “Cuando Zaratustra cumplió los treinta años, abandonó su patria y los lagos de su patria y se retiró a la montaña”. F. Nietzsche O.C. Vol. III pág. 243. Aguilar, Buenos Aires, 1961. Al parecer, la preocupación de Nietzsche por el profeta persa comenzó cuando siendo muy joven lo vio en sueños. En la correspondencia con su hermana Elizabeth y con Lou Andreas Salomé, aparte de comentarios a Peter Gast y a E. Rhode, Nietzsche describe a Zaratustra como alguien capaz de fundamentar una nueva moral y, por tanto, como un destructor o transmutador de los valores establecidos.
3.-      Referencia al sistema cosmológico y cosmogónico de Zaratustra, desarrollado por los magos persas.
4.-      Kine, alma de los seres vivientes y particularmente del ganado. Ahura Mazda, divinidad de la Luz, llamado también Ormuz.
5.-      Yasna XLIV, 3. El Avesta. Adaptación en base a la traducción de J. Bergúa. Ed. Bergúa. Madrid. 1974.
6.-      Ibid. XLIV, 4.
7.-      Ibid. XLIV, 5.
8.-      Ibid. XLIV, 6.
9.-      Segundo Fargard, 2 y ss. Adaptación de El Vendidad-Sade. Op. Cit.
10.-    Ibid. Segundo Fargard, 7 y ss.
11.-    Ibid. Decimonoveno Fargard, 52.
12.-    Ibid. Décimo Fargard, 17.
13.-    Ibid. Decimoctavo Fargard, 29 y 31.
14.-    Ibid. Decimoquinto Fargard 5 y 6.
15.-    Yasna XXX, 3.
16.-    Ibid. XXX, 4.
17.-    Ibid. XXX. 5.
18.-    Ibid. XXX. 6.
19.-    Ibid. XXX. 8. Se refiere a la alianza de los espíritus Daevas con Ahriman, dios de la Tiniebla y el Mal.
20.-    Ibid. XXX, 8
21.-    Ibid. XLV, 2.
22.-    Ibid. LIII, 2.
23.-    Ibid. LI, 13.
24.-    Ibid. XLIX, 11.
25.-    Ibid. LI, 15.

ETICA EXISTENCIAL


1962

   

     Si un hombre rehusa amar todo lo de esta tierra, probará su rechazo y lo llevará a cabo por el suicidio.
     Si un hombre vive, significa que, diga lo que dijere, hay en el una adhesión a la existencia.
     Su vida se hallará a la medida de esa adhesión.
     Su vida se justificará a la medida de esa adhesión.
     Su vida se justificará en tanto que justifique auténticamente al mundo.
     Sólo hay una posibilidad de deber ser para un ser que se pone en cuestión en su ser. Un ser que se pone a distancia de si mismo y que tiene por ser a su ser. El hombre es ese ser cuyo ser es no ser.
     El hombre procura en vano efectuar la síntesis del para sí y del en sí, procura en vano conciliar su ser con su no ser.
     Sin fracaso no hay moral. La noción del deber ser no tienen sentido para Dios ni para quién está en perfecto acuerdo consigo mismo. Es imposible proponer al hombre una moral si se lo define como naturaleza, como lo dado.
     La conciencia moral subsiste en la medida en que hay desacuerdo entre la naturaleza y la moralidad.
     La conciencia moral desaparece si la ley de la moral se transforma en ley de la naturaleza.
     El hombre es un ser que se hace carencia de ser a fin de que tenga ser. Es decir, su pasión no le es infligida desde afuera; al contrario; él la elige; ella es su ser mismo. La pasión consentida por el hombre no encuentra justificación exterior.
     El existente se afirma como interioridad pura (como conciencia) frente a las cosas.
     El existente es soberano en el mundo de las cosas (no está determinado por el mundo de las cosas) y esa soberanía es compartida por sus semejantes. Es objeto para los otros. Es individuo en la colectividad.
     "El hombre es ese ser cuyo ser es no ser". Esa subjetividad que solo se realiza como presencia en el mundo, esa libertad comprometida, esa manifestación del para sí es dada inmediatamente por el otro.
     Los hombres se reconocen el fin supremo al cual subordinan su acción. La moral hasta hoy ha propuesto una pura exterioridad o una pura interioridad y tratando de suprimir la ambigüedad.
     Hegel a propuesto no rehusar ninguno de los dos aspectos, conciliándolos. Según él, el instante se conserva en el desarrollo del tiempo, la naturaleza se afirma frente al espíritu que la niega afirmando, el individuo se reencuentra en la colectividad y la muerte se realiza mutándose en la vida de la humanidad.
     Kierkegaard se ha opuesto a Hegel destacando el irreductible de la ambigüedad.
     El quehacer de la vida es levantar el edificio de la muerte. Esta ambigüedad es padecida por el animal y pensada por el hombre. Para realizar su verdad el hombre no debe procurar disipar la ambigüedad de su ser, sino por el contrario aceptar realizarla. Solo vuelve a encontrarse en la medida en que consiente permanecer a distancia de sí mismo. Por tanto la síntesis no es conciliatoria como en Hegel, sino ambigua. Es el acuerdo del desacuerdo, pero no el acuerdo entre el desacuerdo.
     La existencia se afirma como un absoluto que debe buscar en sí mismo su justificación y no suprimirse.
     El hombre se hace carencia, pero puede negar la carencia como carencia y afirmarse como existencia positiva. Por tanto, asume el fracaso.
     No debe reconocerse ningún absoluto exterior al hombre. Cuando un hombre pone en un cielo ideal esa síntesis imposible del para si y del en si que denomina Dios, anhela que la mirada de ese ser cambie su existencia en ser. Pero si acepta no ser a fin de existir auténticamente, abandonará esa objetividad inhumana; comprenderá que no se trata de tener razón ante los ojos de Dios sino de tener razón ante sus propios ojos.
     Es la existencia humana la que hace surgir en el mundo los valores según los cuales juzgará las acciones que emprenda. Pero primero se sitúa más allá de todo pesimismo y optimismo, porque el hecho de su brote original es pura contingencia. Para la existencia vale tanto la razón de existir como la de no existir.
     El hecho de la existencia no puede estimarse pues es el hecho a partir del cual todo principio de estimación se define. No puede compararse con nada, pues fuera del él, no hay nada susceptible de servir como término de comparación.
     Se trata se saber si uno quiere vivir y en qué condiciones.

  EL CONTENIDO OBJETIVO DEL ACTO MORAL

     El hecho de ser un sujeto es un hecho universal y el cogito cartesiano expresa a la vez la experiencia más singular y la verdad más absoluta.
     La fuente de todos los valores reside en la libertad humana. Por tanto se toma por punto de partida el principio según el cual la existencia del derecho y del deber y la esencia del sujeto pensante y actuante son absolutamente idénticas.
     La fuente de los valores no es el hombre impersonal universal, sino la pluralidad de los hombres concretos, singulares, proyectándose hacia sus propios fines a partir de situaciones cuya particularidad es tan radical, tan irreductible como la misma subjetividad. Originalmente separadas ¿Cómo podrían los hombres unirlas?.
     No hay moral mas que cuando hay problemas a resolver.
     La separación entre los hombres es. Y las morales que han olvidado esto no son válidas.
     El designio original del hombre es ambiguo: quiere ser y en la medida en que coincide con esta voluntad, naufraga; todos los proyectos a a través de los cuales se actualiza ese querer ser, son condenados, y los fines circunscriptos por ese proyecto permanecen como espejismos.
     Pero el hombre se quiere también como descubrimiento del ser.
     La libertad es la fuente de donde surgen todas las significaciones y todos los valores.
     Quererse moral y quererse libre es una sola e idéntica decisión.
     Quererse libre es efectuar el tránsito de la naturaleza a la moralidad.
     Mi proyecto jamás se ha fundado. Se funda.
     La voluntad se desarrolla a través del tiempo; es a lo largo del tiempo que el fin es entrevisto y la libertad se confirma. Esto supone que se realiza como unidad a través de la participación del tiempo.
     Una existencia no podría fundarse si no se hundiera instante tras instante en la nada.
     El niño es incapaz de formularse ningún interrogante moral, pues no puede reconocerse en el pasado ni preveerse en el porvenir; tan solo cuando los momentos de su vida comienzan a organizarse como conducta puede decidir y escoger.
     Hoy no podría querer auténticamente un fin sin quererlo a través de mi existencia entera, como futuro de este momento presente, como pasado sobrepasado de los días por venir; querer significa comprometerse a perseverar en mi voluntad.
     El creador se apoya en creaciones anteriores para crear la posibilidad de creaciones nuevas.
     Cuando un esfuerzo sucumbe, declarárse con amargura que se ha perdido el tiempo derrochándo las fuerzas, el fracaso condena aquellas partes de nosotros mismos que habíamos comprometido en ese esfuerzo. Los Estoicos, con objeto de escapar a ese dilema predicaron la indiferencia.
     Mi libertad no debe tratar de aprehender el ser, sino de develarlo. El tránsito del ser a la existencia es el develamiento. Se conquista la existencia a través de la substancia siempre fallida del ser.
     La prisión perpetua reduce la existencia a su pura facticidad, prohibiéndole toda legitimación.
     Cuando el obstáculo es natural se lo supera o se lo rechaza, pero cuando el obstáculo está constituido por otra libertad humana que opera sobre nosotros opresivamente, la superación o el rechazo de ese obstáculo se manifiesta como rebeldía. No se es rebelde contra el orden natural, sino contra el orden humano.
     Por el en sí se arriba a la significación y a través de él, al para sí que proyecta. El para sí lleva en su corazón la nada. El proyecto nihiliza.
     La prisión es negada como tal cuando huye el prisionero.
     Hay situaciones límites en donde ese retorno a lo positivo es imposible, donde el futuro está clausurado definitivamente, entonces la rebeldía solo puede llevarse a cabo en la repulsa definitiva de la situación impuesta. Esto es, mediante el suicidio.
     Así como la vida se confunde con el querer vivir, la libertad siempre surge como movimiento de liberación.
     Si el hombre quiere cambiar su existencia (que solo a él le compete) es necesario que su espontaneidad original se eleve a la altura de una libertad moral, concibiéndose ella misma como fin a través del develamiento de un contenido singular.
     Porque puede haber "mala voluntad", el término "quererse libre" cobra sentido.
     Porque existen verdaderos fracasos morales se puede hablar de victoria.
     Asumirse como ser que "se hace carencia de ser a fin de que tenga ser".
     Pero el juego de la mala fe permite que uno se detenga en cualquier momento; se pueda vacilar en hacerse carencia de ser, retroceder ante la existencia; o bien uno puede afirmarse falsamente como ser, o afirmarse como nada; uno puede realizar su libertad solo como independencia abstracta, o por el contrario rehusar con desesperación la distancia que nos separa del ser.

  LO FORMAL

     El niño está lanzado a un mundo que él no ha contribuido a formar. El mundo donde vive es el de lo formal, pues lo propio del espíritu que se atiene a lo formal es considerar los valores como cosas definitivas.
     El niño, víctima del espejismo del para otro, cree en el ser de sus padres. El también cree ser y cree en la existencia de un bien o un mal como cosas definitivas y plenas.
     Normalmente, el niño escapa a la angustia de la libertad. El niño formal es una caricatura de hombre.
     El esclavo vive también en un mundo formal porque no se ha elevado a la conciencia de su esclavitud. Es el niño grande.
     Desde que una liberación surge como posible, no explotar esa posibilidad es llevar a cabo una disminución de la libertad, disminución que implica la mala fe y que a su vez es una falta positiva.
     La adolescencia derriba el mundo de lo formal.
     Se descubre el carácter humano de lo que a uno le rodea y debe elegirse, ya que las "cosas" no se imponen naturalmente ni definitivamente.
     La elección se opera instante tras instante a lo largo de toda la vida, que se realiza sin razón, previa a toda razón. La libertad solo se halla presente bajo la figura de la contingencia.
     Incumbe a cada cual, hacerse carencia de determinados aspectos del ser. Lo que se denomina vitalidad, sensibilidad e inteligencia no son cualidades determinadas sino una manera de lanzarse sobre el mundo y develar el ser.
     Es a partir de las posibilidades fisiológicas que uno surge al mundo, pero el cuerpo no es un hecho bruto, porque expresa nuestra relación con el mundo y no determina ninguna conducta.
     Existir es hacerse carencia de ser, es arrojarse en el mundo. Aquellos que tratan de impedir ese movimiento original son los sub hombres. El sub hombre rehusa esa pasión que es su condición de hombre. Mantiene su presencia en el plano de facticidad desnuda. Pero la repulsa es una manera de vivir y en eso reside su fracaso. El sub hombre se realiza en el mundo fácticamente, formalmente como fuerza natural, como fuerza bruta.
     La moral es el triunfo de la libertad sobre la facticidad.
     El hombre formal se considera lo inesencial frente a lo esencial de la cosa o de la causa.
     Existe lo formal en el momento en que la libertad se niega en provecho de fines que se pretenden absolutos.
     El hombre formal no vacila en imponer credos, es decir, un movimiento interior por medio de violencias exteriores.
     Lo formal es una de las maneras de tratar de realizar la síntesis imposible del en sí y el para sí.
     Para que surja el Universo de los valores revolucionarios es necesario que un movimiento subjetivo los cree en la revolución y en la esperanza.
     Si en el marxismo el sentido de la acción es definido por las voluntades humanas, estas voluntades no aparecen como libres, son el reflejo de condiciones objetivas por las cuales se define la situación de la clase del pueblo considerado. La subjetividad se reabsorve en la objetividad del mundo dado, todos los actos son resultantes de acciones exteriores. Aquí debemos aclarar: el sentido de la situación no se impone a la conciencia de un sujeto pasivo, que solo emerge por medio del develamiento que opera en su proyecto un sujeto libre. Para adherir al marxismo es necesario apelar a una fuente extraña a él. La palabra "tradición" entre otras, no tiene valor en boca de un marxista.
     El marxismo vitupera en nombre de un moralismo superior de la historia. Sabemos que ni el desprecio ni la estimación tendrían significado alguno si se contemplasen los actos de un hombre como pura resultante mecánica. Para admirarse o indignarse es preciso que los hombres tengan conciencia de la libertad de los otros y de su propia libertad. Tanto a los ojos del marxista como del cristiano obrar libremente es renunciar a justificar sus actos.
     Como los marxistas se encuentran obligados a ratificar la creencia del hombre en su libertad, procuran conciliar esta con el determinismo. Para ellos admitir la posibilidad ontológica de una elección, ya es traicionar la causa.
     Es contradictorio rechazar el momento de la elección, que es precisamente, el instante del pasaje del espíritu a la naturaleza, el instante de la realización concreta del hombre y de la moralidad.
     Lo propio de toda moralidad es considerar la vida humana como una parte que se puede ganar o perder, e instruir al hombre respecto al modo de ganarla.
     Me pongo frente al otro como presencia.
     Para evitar la angustia de la elección permanente puede intentarse huir a través del objeto mismo.
     La fuga, antes que nada es fuga moral: elección definitiva (como intención) de la no libertad.
     La angustia del elegir continuamente trata de ser trabada por el fugado.
     La fuga aparece como no compromiso con el mundo utensilio o también como dependencia del mundo utensilio. Solo el enfrentamiento y la asunción del mundo utensilio, salvan al fugado. El instante del transito del espíritu a la naturaleza: el instante moral.
     El nihilismo es lo formal menoscabado retornado sobre sí mismo. El nihilista se quiere como nada. Y la presencia de ese mundo que los otros develan debe ser nihilizada.
     El error del nihilismo reside en que define al hombre no como la existencia positiva de una carencia, sino como una carencia puesta en el corazón de la existencia, cuando en verdad la existencia no es en sí carencia. Sin embargo el nihilista sabe que vive y en eso reside su fracaso: rehusa su existencia sin lograr abolirla.
     El fin absoluto y universal, es la libertad misma.
     El apasionado se hace carencia de ser no para tener ser sino para ser; y permanece lejos y nunca se siente colmado.
     Un hombre que busque el ser lejos de los hombres, lo busca contra ellos, y al mismo tiempo, se pierde el mismo.
     Me pongo frente al otro como presencia. Si verdaderamente yo fuese todo, no habría nada junto a mí, el mundo estaría vacío, no habría nada que poseer y yo mismo no sería nada. Al sustraérserme el mundo, el otro también me lo da, puesto que una cosa solo me es dada desde el movimiento que la arranca de mí.
     Querer que el otro tenga ser es querer que existan hombres por quienes y para quienes el mundo está dotado de significaciones humanas; el mundo no puede revelarse más que sobre un fondo de mundo revelado por los otros hombres; no se define ningún proyecto más que por su interferencia con otros proyectos; hacer que "tenga ser" es ponerse en comunicación a través del ser con otro. Esto nos sirve para los hombres que nos han precedido y los que nos sucederán. Solo la libertad de otro nos impide a cada uno de nosotros fijarse en la absurdidad de la facticidad. Si todo proyecto emana de la subjetividad, sin embargo la sobrepasa.
     Existe también la actitud estética. Todo hombre tiene algo que ver con los otros hombres. El mundo con el cual se compromete es un mundo humano, en donde cada objeto se haya penetrado de significaciones humanas. El esteticista dice: ninguna solución es mejor o peor que otra. Es una pura mirada, un espectador fuera de la historia.
     Siente también la conciencia del fracaso. El presente se le aparece como un futuro pasado. En cuanto se permite que el pasado quede en pura facticidad salta la conciencia del fracaso.
     De este modo, los hombres formales; los marxistas, los nihilistas, los cristianos y los esteticistas "son distintas expresiones de la fuga moral".
     La diferencia de conductas es una diferencia ritual, cómo significación profunda está la fuga moral.

  LIBERTAD Y LIBERACION

     Se trata de recuperar como absoluto el mismo esfuerzo por la libertad. Recién ahora adquiere sentido el vocablo "trabajo". Es contradictorio querer economizar la existencia que precisamente existe gastándola, por tanto no es válida esa pretensión de la técnica.
     El hombre no se revela contra las cosas sino contra los otros hombres.
     El hombre no es hombre mas que en tanto moral.
     No se soporta un terremoto como una guerra. Aquí es necesario tomar partido.
     Los tiranos evitan al hombre tomar partido, disfrazando la situación de cosa natural, de fatalidad, de raza, de clase, etc.
     La causa de la libertad es tanto del otro como mía, es universal. Hay que poner al oprimido en presencia de la libertad para que él decida. Aquí toma sentido el vocablo "educación".
     Solo respetamos la libertad cuando se destina a la libertad. No es cierto que la libertad del otro limita mi libertad, la existencia del otro, en tanto que libertad, define mi situación y ella es, precisamente, la condición de mi “libertad". Se me oprime si se me encarcela no si se me impide encarcelar a mi vecino.
     Ni en el pasado ni en el porvenir puede preferirse una cosa o una causa del hombre, quien constituye la razón de todas las cosas.

  LA ACCION

     La moral al reclamar el triunfo de la libertad sobre la facticidad, reclama también que se la suprima.
     Quien no es enemigo del tirano lo es del oprimido.
     El tirano se afirma en si mismo, como trascendencia, considerando a los otros como puras inmanencias.
     Toma de la ambigüedad humana en cada caso un solo aspecto.
     El fascismo y el marxismo usan el mismo principio: la libertad del individuo solo se logrará con su sobrepasamiento.
     Los tiranos deciden: el hombre valeroso muere porque ha consentido; el que rehusa la muerte merece morir.
     Si se enseña a los hombres el consentimiento de su sacrificio en favor de la Causa, estos son abolidos como tales.
     Los tiranos justifican por medio de la causa el sacrificio de una generación a la venidera.
     Si el individuo no es nada, la sociedad será cualquier cosa. Sólo el sujeto puede justificar su propia existencia, ningún objeto extraño podría aportarle la salvación.
     Toda concepción colectivista relega la subjetividad a la causa.
     A pesar de la rigidez de la tiranía la oposición demuestra que el error es posible en el mundo y que el tirano también puede equivocarse. Lo que distingue a la guerra y a la política de cualquier otra técnica, es que el material empleado es humano.
     Ninguna transformación futura podrá conciliar la ambigüedad que yace en todo hombre. La libertad no será dada sino siempre conquistada.
     El hombre y la historia son "totalidades destotalizadas", es decir, que la separación no excluye la relación e inversamente.
     Puede haber acción común con ciertas políticas, pero la diferencia debe ser moral en primer término.
     El fin no justifica los medios, mas que cuando aquel se halla presente, si es totalmente develado en el transcurso de la actual empresa.
     Es forzoso afirmar la existencia del presente si no se quiere que toda la vida se defina como una fuga hacia la nada.
     En la medida en que no participamos del tiempo que fluirá mas allá del acontecimiento que esperamos, no debemos esperar nada de este tiempo para el cual hemos trabajado; otros hombres vivirán en él sus alegrías y sus penas. Las tareas deben encontrar su fin en si mismas y no en un fin mítico de la historia.
     No debe confundirse la ambigüedad con la absurdidad.
     Declarar absurda la existencia es negar que puede darse un sentido; decir que es ambigua es proponer que el sentido no está fijado, que debe conquistarse incesantemente. La absurdidad recusa toda moral; pero también la racionalización conclusa de lo real no deja sitio a la moral.
     En el momento del rechazo (a un régimen por ejemplo) la antinomia de la acción se borra, el medio y el fin se reconcilian.
     Pero la antinomia reaparece a partir del momento en  que la libertad se da de nuevo con fines que se hallan lejos en el futuro.
     No hay que negar el escándalo de la ambigüedad ni de la violencia, su conciliación en la negación es falsa.
     La violencia solo se justifica cuando abre posibilidades concretas a esa libertad que pretende rescatar.
     El valor de un acto no está en su conformidad con un modelo exterior, sino con su verdad interior.
     ¿Diré la verdad para liberar a la víctima? Será necesario primero haber creado una situación tal que la verdad sea soportable y que el individuo engañado encuentre en torno suyo razones que lo ayuden a esperar.
     El hombre es hombre a través de situaciones cuya singularidad es, precisamente, un hecho universal.
     Recusamos toda condena, como también toda justificación a priori de violencias ejercidas con miras a un fin válido.
     La muerte de un hombre presente es inconmensurable respecto a la vida de un hombre por venir.
     La rebeldía debe tender a la liberación final y aunque esta no se vislumbre, debe seguir actuando para impedir toda falsa reconciliación.
     El método consiste en confrontar en cada caso los valores realizados y los valores entrevistos, el sentido del acto con su contenido.
     Una acción que desea servir al hombre debe procurar no olvidarlo en el camino; si escoge realizarse ciegamente, perderá su sentido o revestirá un significado imprevisto, ya que la meta no se encuentra fijada de una vez por todas, sino que se define a lo largo del camino.
     Es el propio triunfo lo que un individuo o un partido toman por fin cuando eligen triunfar a cualquier precio.
     La moral debe volverse efectiva a fin de que devenga difícil aquello que era facilidad.
     Debe impedirse que la tiranía y el crimen se instalen triunfantes en el mundo; la conquista de la libertad es su única justificación y por tanto oponiéndose a aquellos, debe mantenerse de una manera viva la afirmación de la libertad.
     El individuo justifica su existencia por un movimiento que como la moral brota de su corazón y termina fuera de él.
     Tanto en la construcción como en el rechazo de una situación, se trata de reconquistar la libertad sobre la facticidad contingente de la existencia, es decir, de retomar como querido por el hombre lo dado, que, al principio, está allí sin razón. Tal conquista no se cumple jamás; la contingencia permanece y aún, para afirmar su voluntad el hombre está obligado a hacer surgir en el mundo el escándalo de lo que no desea. Más esta porción de fracaso es condición propia de la vida. No se podría soñar su abolición sin soñar al punto la muerte.
     Esto no significa que debe consentirse el fracaso, sino que debe consentirse el luchar contra el sin descanso.
 
TABLA DE CONTENIDO

 
     ETICA EXISTENCIAL 
     EL CONTENIDO OBJETIVO DEL ACTO MORAL 
     LO FORMAL 
     LIBERTAD Y LIBERACION 
     LA ACCION  

Punta de Vacas, 4 de mayo del 1969

La Curación del Sufrimiento



La curación del sufrimiento

Punta de Vacas, Mendoza, Argentina
4 de mayo de 1969

Si has venido a escuchar a un hombre de quien se supone se transmite la sabiduría, has equivocado el camino porque la real sabiduría no se transmite por medio de libros ni de arengas; la real sabiduría está en el fondo de tu conciencia como el amor verdadero está en el fondo de tu corazón.

Si has venido empujado por los calumniadores y los hipócritas a escuchar a este hombre a fin de que lo que escuchas te sirva luego como argumento en contra de él, has equivocado el camino porque este hombre no está aquí para pedirte nada, ni para usarte, porque no te necesita.

Escuchas a un hombre desconocedor de las leyes que rigen el Universo, desconocedor de las leyes de la Historia, ignorante de las relaciones que rigen a los pueblos. Este hombre se dirige a tu conciencia a mucha distancia de las ciudades y de sus enfermas ambiciones. Allí en las ciudades, donde cada día es un afán truncado por la muerte, donde al amor sucede el odio, donde al perdón sucede la venganza; allí en las ciudades de los hombres ricos y pobres; allí en los inmensos campos de los hombres, se ha posado un manto de sufrimiento y de tristeza.

Sufres cuando el dolor muerde tu cuerpo. Sufres cuando el hambre se apodera de tu cuerpo. Pero no solo sufres por el dolor inmediato de tu cuerpo, por el hambre de tu cuerpo. Sufres, también, por las consecuencias de las enfermedades de tu cuerpo.

Debes distinguir dos tipos de sufrimiento. Hay un sufrimiento que se produce en tí merced a la enfermedad (y ese sufrimiento puede retroceder gracias al avance de la ciencia, así como el hambre puede retroceder pero gracias al imperio de la justicia). Hay otro tipo de sufrimiento que no depende de la enfermedad de tu cuerpo sino que deriva de ella: si estás impedido, si no puedes ver o si no oyes, sufres; pero aunque este sufrimiento derive del cuerpo o de las enfermedades de tu cuerpo, tal sufrimiento es de tu mente.

Hay un tipo de sufrimiento que no puede retroceder frente al avance de la ciencia ni frente al avance de la justicia. Ese tipo de sufrimiento, que es estrictamente de tu mente, retrocede frente a la fe, frente a la alegría de vivir, frente al amor. Debes saber que este sufrimiento está siempre basado en la violencia que hay en tu propia conciencia. Sufres porque temes perder lo que tienes, o por lo que ya has perdido, o por lo que desesperas alcanzar. Sufres porque no tienes, o porque sientes temor en general... He ahí los grandes enemigos del hombre: el temor a la enfermedad, el temor a la pobreza, el temor a la muerte, el temor a la soledad. Todos estos son sufrimientos propios de tu mente; todos ellos delatan la violencia interna, la violencia que hay en tu mente. Fíjate que esa violencia siempre deriva del deseo. Cuanto más violento es un hombre, más groseros son sus deseos.

Quisiera proponerte una historia que sucedió hace mucho tiempo.

Existió un viajero que tuvo que hacer una larga travesía. Entonces, ató su animal a un carro y emprendió una larga marcha hacia un largo destino y con un límite fijo de tiempo. Al animal lo llamo “Necesidad”, al carro “Deseo”, a una rueda la llamó “Placer” y a la otra “Dolor”. Así pues, el viajero llevaba su carro a derecha e izquierda, pero siempre hacia su destino. Cuanto más velozmente andaba el carro, más rápidamente se movían las ruedas del Placer y el Dolor, conectadas como estaban por el mismo eje y transportando como estaban al carro del Deseo. Como el viaje era muy largo, nuestro viajero se aburría. Decidió entonces decorarlo, ornamentarlo con muchas bellezas, y así lo fue haciendo. Pero cuanto más embelleció el carro del Deseo más pesado se hizo para la Necesidad. De tal manera que en las curvas y en las cuestas empinadas, el pobre animal desfallecía no pudiendo arrastrar el carro del Deseo. En los caminos arenosos las ruedas del Placer y el Sufrimiento se incrustaban en el piso. Así, desesperó un día el viajero porque era muy largo el camino y estaba muy lejos su destino. Decidió meditar sobre el problema esa noche y, al hacerlo, escuchó el relincho de su viejo amigo. Comprendiendo el mensaje, a la mañana siguiente desbarató la ornamentación del carro, lo alivió de sus pesos y muy temprano llevó al trote a su animal avanzando hacia su destino. No obstante, había perdido un tiempo que ya era irrecuperable. A la noche siguiente volvió a meditar y comprendió, por un nuevo aviso de su amigo, que tenía ahora que acometer una tarea doblemente difícil, porque significaba su desprendimiento. Muy de madrugada sacrificó el carro del Deseo. Es cierto que al hacerlo perdió la rueda del Placer, pero con ella perdió también la rueda del Sufrimiento. Montó sobre el animal de la Necesidad, sobre sus lomos, y comenzó al galope por las verdes praderas hasta llegar a su destino.

Fíjate cómo el deseo puede arrinconarte. Hay deseos de distinta calidad. Hay deseos más groseros y hay deseos más elevados. ¡Eleva el deseo, supera el deseo, purifica el deseo!, que habrás seguramente de sacrificar con eso la rueda del placer pero también la rueda del sufrimiento.

La violencia en el hombre, movida por los deseos, no queda solamente como enfermedad en su conciencia, sino que actúa en el mundo de los otros hombres ejercitándose con el resto de la gente. No creas que hablo de violencia refiriéndome solamente al hecho armado de la guerra, en donde unos hombres destrozan a otros hombres. Esa es una forma de violencia física. Hay una violencia económica: la violencia económica es aquella que te hace explotar a otro; la violencia económica se da cuando robas a otro, cuando ya no eres hermano del otro, sino que eres ave de rapiña para tu hermano. Hay, además, una violencia racial: ¿crees que no ejercitas la violencia cuando persigues a otro que es de una raza diferente a la tuya, crees que no ejerces violencia cuando lo difamas, por ser de una raza diferente a la tuya? Hay una violencia religiosa: ¿crees que no ejercitas la violencia cuando nos das trabajo, o cierras las puertas, o despides a alguien, por no ser de tu misma religión? ¿Crees que no es violencia cercar a aquel que no comulga con tus principios por medio de la difamación; cercarlo en su familia, cercarlo entre su gente querida, porque no comulga con tu religión? Hay otras formas de violencia que son las impuestas por la moral filistea. Tú quieres imponer tu forma de vida a otro, tú debes imponer tu vocación a otro... ¿pero quién te ha dicho que eres un ejemplo que debe seguirse? ¿Quién te ha dicho que puedes imponer una forma de vida porque a ti te place? ¿Dónde está el molde y dónde está el tipo para que tú lo impongas?... He aquí otra forma de violencia. Únicamente puedes acabar con la violencia en ti y en los demás y en el mundo que te rodea, por la fe interna y la meditación interna. No hay falsas puertas para acabar con la violencia. ¡Este mundo está por estallar y no hay forma de acabar con la violencia! ¡No busques falsas puertas!. No hay política que pueda solucionar este afán de violencia enloquecido. No hay partido ni movimiento en el planeta que pueda acabar con la violencia. No hay falsas salidas para la violencia en el mundo... Me dicen que la gente joven en distintas latitudes está buscando falsas puertas para salir de la violencia y el sufrimiento interno. Busca la droga como solución. No busques falsas puertas para acabar con la violencia.

Hermano mío: cumple con mandatos simples, como son simples estas piedras y esta nieve y este sol que nos bendice. Lleva la paz en ti y llévala a los demás. Hermano mío: allá en la historia está el ser humano mostrando el rostro del sufrimiento, mira ese rostro del sufrimiento... pero recuerda que es necesario seguir adelante y que es necesario aprender a reír y que es necesario aprender a amar.

A ti, hermano mío, arrojo esta esperanza, esta esperanza de alegría, esta esperanza de amor para que eleves tu corazón y eleves tu espíritu, y para que no olvides elevar tu cuerpo.


Esta es la primera intervención pública de Silo. En un envoltorio más o menos poético se explica que el conocimiento más importante para la vida (la "real sabiduría"), no coincide con el conocimiento de libros, de leyes universales, etc., sino que es una cuestión de experiencia personal, íntima. El conocimiento más importante para la vida está referido a la comprensión del sufrimiento y su superación.
Grabaciones de La Curación del Sufrimiento
Idioma Título Fichero Tipo de Fichero Tamaño
Español   Punta de Vacas, 4 de mayo del 1969 Completo Audio mp3 4.68 MB
Español   Punta de Vacas, 4 de mayo del 1969 Extracto Audio mp3 1.18 MB
Silo el 4 de mayo de 1969 en Punta de VacasTú quieres imponer tu forma de vida a otro, tú debes imponer una forma de vida a otro... ¿Pero quién te ha dicho que eres un ejemplo que debe seguirse? ¿Quién te ha dicho que puedes imponer una forma de vida porque a ti te place? ¿Dónde está el molde y dónde está el tipo para que tú lo impongas?
Debes saber que este sufrimiento está siempre basado en la violencia que hay en tu propia conciencia. Sufres porque temes perder lo que tienes, o por lo que ya has perdido, o por lo que desesperas alcanzar. Sufres porque no tienes o porque sientes temor en general... He ahí los grandes enemigos del hombre: el temor a la enfermedad, el temor a la pobreza, el temor a la muerte, el temor a la soledad.
Textos de La Curación del Sufrimiento
Idioma Título Tipo de Fichero Tamaño
Inglés The Healing of Suffering RTF 23.17 KB
Español La Curación del Sufrimiento RTF 23.34 KB
Italiano La Guarigione Della Sofferenza RTF 18.97 KB
Francés La Guerison de la Souffrance RTF 14.04 KB
Finlandés Kärsimyksen Parantaminen RTF 15.13 KB
Húngaro A SZENVEDÉS GYÓGYÍTÁSA RTF 15.09 KB
Ruso О лечении страдания RTF 54.50 KB
Catalán LA CURACIÓ DEL SOFRIMENT RTF 27.55 KB
Holandés Genezing van het lijden Mircosoft Word 30.50 KB
Alemán Die Heilung vom Leiden RTF 43.16 KB
Hebreo ריפוי הסבל RTF 80.50 KB