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PINTURA EXPLORACIÓN: Nikolai Roerich (o Rérij) #pintura #humanist


El Código Roerich y la Piedra de Chintamani

Nikolai Roerich (1874-1947) fue un hombre misterioso y brillante. Ya de niño mostró un especial interés por el arte, a pesar de haber iniciado, por deseo de su padre, sus estudios en Derecho. Fue diseñador teatral de varios músicos, entre los más famosos se destaca Wagner, formó parte de la junta editorial de la revista "El mundo del arte" en Rusia y finalmente desarrolló su potencial creativo en la pintura. Hizo amistad con Einstein, Huxley, Tagore y Ghandi.

Junto con su esposa funda en 1930 el "Agni Yoga Society" basada en las enseñanzas adquiridas de sus constantes viajes a Oriente, más precisamente al Himalya, Tíbet e India.
Quizá la cruzada más importante, de su intensa vida social, se produce cuando lanza el "Pacto por la paz", un acuerdo para preservar los valores culturales y humanísticos en tiempos de guerra. Dicho movimiento lo trasladó a la Casa Blanca en 1935 para firmar el tratado junto con numerosos representantes de América y el presidente de Estados Unidos: Roosevelt. La bandera de la paz fue diseñada por el propio Roerich: tres círculos rojos dentro de una circunsferencia del mismo color



Nikolai Roerich ha escrito:


"El arte unirá a la Humanidad.
El arte es uno e irrepartible.
El arte tiene muchas ramas y una sola raíz…
Cada uno percibe la verdad de la belleza.
En la belleza estamos unidos, por la belleza oramos.
Con la belleza conquistaremos.
Para todos deben ser accesibles y abiertas
las puertas de la fuente sagrada.
La luz del arte iluminará los innumerables corazones
con un amor nuevo.
En un principio, este sentido vendrá desapercibido,
pero más tarde éste sentido limpiará
toda la conciencia humana.
Cuántos corazones jóvenes están buscando
algo bello y auténtico.
Dádselo, pues.
Dadle el arte al pueblo, que el arte le pertenece."


Nikolai Roerich (o Rérij) fue una excepcional en el arte ruso, su misma vida parece una leyenda. Nació y creció en Rusia, viajo y vivió en Europa y América y terminó sus días en el Tíbet.

El pintor se dirigió en muchas de sus obras al pasado de su patria y sus protagonistas. En esta obra representa a San Sergio de Rádonezhcomo fundador del Monasterio de la Santísima Trinidad y San Sergio. Su figura se alza monumentalmente sobre el fondo del monasterio y el monte Makovéts. A la derecha una imagen del Cristo Pantocrátor.

Se dice que el autor pintó esta obra en 1932 presintiendo el gran peligro que se aproximaba. En la parte inferior hay una inscripción en carácteres eslavos antiguos que reza: "Tu estás predestinado a salvar Rusia tres veces: la primera en tiempos de Dimitri Donskoi, la segunda en la época de las revueltas y la tercera..."

Estos puntos suspensivos se entienden como anuncio de la inminente invasión alemana y futura victoria del ejercito ruso.

Esta obra forma parte de la colección de la Galería Tetriakov de Moscú.




En los años treinta, décadas antes de que el motivo de Shangrí-la fuese llevado al cine por vez primera, el artista y místico ruso Nicholas Roërich pasaría muchos años embarcado en una increíble expedición en el Himalaya en busca de las ignotas regiones de Shamballah y sus arcanos. En la misma época, muchos identificaban la mítica Shamballah con Shangri-la  Se trataba, a grandes rasgos, de una tierra desconocida, cuna de una sociedad utópica, regida por maestros espirituales y considerada centro de la felicidad, la prosperidad y la eterna juventud.










Nicolás Roerich (San Petersburgo, 1874 – Kullu, 1947) es uno de esos hombres inquietos que a lo largo de su vida tocan todos los palos: arqueólogo, viajero, escritor, pintor, escenógrafo y, por encima de todo, un místico e idealista capaz de recorrer Asia durante años en busca de la ciudad perdida de Shambhala, uno de esos mitos cuya existencia real, como la de la Atlántida, nunca ha podido demostrarse (click en las fotos para agrandar).
Star of the morningAutorretratoMiembro de la alta sociedad de la Rusia zarista, Roerich estudió Derecho por deseo de su padre y Bellas Artes por vocación propia. En 1901 se casa con Helena Ivanovna, hija de un archiduque, que a lo largo de su vida sería su fiel compañera y juntos viajan por toda Europa. Tras la revolución rusa se instalan en Finlandia, país que inspira a Roerich una larga serie de cuadros. En 1920 se traslada a Estados Unidos invitado por el Chicago Art Institute y allí expone 400 lienzos. En 1921, en Nueva York, funda el Master Institute of United Arts, en el cual trata de poner en práctica su idea de enseñar juntas todas las artes: pintura, música, canto, danza, teatro, cerámica, alfarería, dibujo… Roerich no sólo sigue pintando, sino que además escribe una colección de sesenta y cuatro poemas en verso libre que fueron publicados en Berlín, en ruso, bajo el título de Flores de Morya, y en inglés como Flame in Chalice (La llama en el cáliz).
En 1923 Roerich, con su esposa y su hijo, llega a la India, se 



traslada a Sikkim, al pie de los Himalayas, e inicia un viaje de exploración que le lleva hasta el Turquestán chino, Altai, Mongolia y Tibet. La crónica de este viaje está recogida en su libro El Corazón de Asia. Roerich es el perfecto ejemplo de viajero en el que el viaje exterior va en paralelo con el interior, ya que la obra citada es, por una parte, un clásico libro de viajes, donde se describen paisajes y accidentes geográficos, se cuentan anécdotas y costumbres de los pueblos que se visitan y se narran las penurias de los viajeros, como el calor del desierto de Taklamakán, la falta de oxígeno debida a la altura del paso de Karakorum, los vientos helados en las estepas tibetanas o los ataques de bandidos tártaros; pero además en el relato está siempre presente la mítica Shambhala como una ciudad invisible que apareciera y desapareciera entre la niebla, y que hace las veces de un eje alrededor del cual gira en espiral la vida y cuyo centro el viajero nunca conseguirá alcanzar.
Tangla











Durante este viaje, que dura 5 años, Roerich pinta 500 lienzos. Estas pinturas asiáticas -que inspiraron entre otros a H.P. Lovecraft- son las más celebradas: representan la grandiosidad de la naturaleza de los parajes que recorrió: montañas inaccesibles, cielos inmensos, el blanco azulado de la nieve, los tonos naranjas y rojos del sol y las sombras moradas. Y de estos paisajes surgen en ocasiones figuras de legendarios guerreros y de personajes solitarios, filósofos, lamas e incluso dioses. Igual que en sus textos, el interior y el exterior del ser humano se reflejan en las pinturas. “Si se pretende pintar los Himalayas teniendo enfrente los Alpes, faltará algo, imponderable pero real“, escribió Nicolás Roerich.

Al regreso de este viaje los Roerich se instalan definitivamente 


en Kullu (India), al pie de los Himalayas. Al año siguiente, Nicolás Roerich viaja a Nueva York, donde propone el uso de la llamadaBandera de la Paz, símbolo diseñado por él mismo, para proteger los bienes culturales en caso de guerra. En muchos de sus planteamientos filosóficos y artísticos, Roerich fue un adelantado a su tiempo y hora es de descubrirlo. Sus 7.000 pinturas se reparten hoy en 250 museos, el principal es el Nicholas Roerich Museum de Nueva York.
Otros sitios con obras de N.R.:

 

Pacto Roerich y Bandera de la Paz

El Pacto Roerich y la Bandera de la Paz fueron creados y promovidos por Nicolas Roerich, con el fin de proteger los tesoros del genio humano, estableciendo que las instituciones educativas, artísticas, científicas y religiosas, así como los lugares de relevancia cultural, debían ser declarados inviolables, y respetados por todas las naciones, tanto en tiempos de guerra como en tiempos de paz.

El 15 de Abril de 1935, el Pacto Roerich fue firmado en la Casa Blanca, en presencia del entonces Presidente de los Estados Unidos Franklin D. Roosevelt, por representantes de 21 gobiernos de toda América[1].



Una nueva visión

La contribución más importante del Pacto Roerich fue la introducción de una nueva visión: que la conciencia de toda la humanidad se expande con cada acto creativo del genio humano; que hay períodos en la historia en que nuevas ideas se introducen para el beneficio de todos; y que mientras el ser humano se encuentra más a sí mismo y a trabajadores concientes en el campo de la cultura, las artes, la ciencia, las religiones y los muchos infinitos ámbitos constructivos del mundo, se vuelve imperativo que no sólo les prestemos atención, sino que apoyemos esos movimientos que mejoran la calidad de vida.

El Pacto Roerich y la Bandera de la Paz, significaron una contribución a la mejora de las condiciones mundiales, ya que representó un sendero y un llamado a la unidad internacional y a la paz mundial. El pacto fue firmado por todos los países de América, sin embargo, representó un tratado abierto a la adhesión de todos los países del mundo y generó un movimiento mundial en busca de la unidad global y rescató los valores y logros de la creatividad humana.



Un llamado a la Unidad Mundial

La historia reciente de la humanidad tiene un triste saldo de devastación por causa de la guerra y los conflictos. El daño causado no afecta sólo un país, sino a la humanidad toda. Hoy en día, por primera vez en la historia, el hombre común sabe que no puede haber Paz si no hay Paz Mundial.

¿Cómo puede lograrse la Paz Mundial? ¿Cual es el fundamento de la Paz Mundial? La respuesta yace en la tan mentada y poco practicada frase ‘Conoce a tu vecino’. Esta antigua enseñanza debe ser practicada, ahora más que nunca, para lograr la paz en el mundo por la que tantos han dado su vida.

Aunque no es posible conocer a cada uno de nuestros vecinos del mundo, el necesario conocimiento para lograr el mutuo entendimiento puede asegurarse a través de la Cultura. Beneficiar el desarrollo con el genio constructivo de los pueblos, es la base de ‘Conoce a tu vecino’. La estima y el aprecio de la Cultura de los pueblos puede asegurar el mutuo entendimiento necesario para lograr la Unidad y la Paz en forma permanente.

La Cultura no pertenece a ningún individuo, grupo, nación o época. Su propiedad le pertenece a toda la humanidad y a las generaciones que la heredarán. Es la creación constructiva del empeño humano. La Cultura trasciende todos los obstáculos, prejuicios e intolerancias. Cultura es la más elevada percepción de la Belleza y el Conocimiento. Sin Cultura no hay Verdad, no hay Unidad, no hay Paz.

La mente creativa y quienes la apoyan, igualmente importantes, son concientes de la omnipresencia de la Cultura como el único instrumento para lograr paz mundial permanente. Del mismo modo, la Cultura debe ser aprovechada y apoyada por toda la humanidad y todas las generaciones. La Cultura debe ser considerada sagrada e inviolable para la mente y manos humanas. Es a la realización de esta benéfica meta que la humanidad debe abocarse.

Nuestro pasado está repleto de destrucciones deplorables e irreparables. No sólo en tiempos de guerra sino también en tiempos de paz, las creaciones del genio humano han sido destruidas. Al mismo tiempo, algunos sectores de la humanidad comprendieron que la evolución de la humanidad no es posible sin el legado de la Cultura. Las diversas formas de la Cultura son indecibles y arduas. Por lo tanto, uno debe preservar los senderos que conducen a ella. Es el deber de esta generación crear la tradición de la Cultura para la generación más joven, porque ‘donde hay Cultura, hay Paz’.

La humanidad debe esforzarse para alcanzar el ‘Día de la Victoria de la Cultura’. Esto ocurrirá cuando, simultáneamente en todas las escuelas e instituciones educativas, el mundo sea recordado de los verdaderos tesoros de la humanidad, del entusiasmo creativo heroico, de una vida más rica y más plena. La conciencia ennoblecida, habiéndose contactado con el Reino de la Cultura, naturalmente ingresará en el sendero de la construcción pacífica, descartando como absurdo vergonzoso, todo menosprecio de la dignidad humana creada por la ignorancia.

Con esta finalidad, nuestra herencia cultural debe ser salvaguardada, por todos los medios posibles. Estos tesoros deben ser conscientemente valorados, recordando que cada contacto con ellos ennoblecerá el espíritu. Existe un deseo innato en todos los seres humanos, el cual es hacer inviolables los logros culturales de la humanidad y por consiguiente, asegurar Paz y Unidad permanentes en todo el mundo.


   

Profundo significado del Pacto Roerich

Esfuerzo material y empeño dedicados a esta realización no son nuevos. Esta causa tuvo su inicio en 1929 cuando el Pacto de Paz Roerich propuso una Bandera de Paz para la protección de todos los tesoros de la Cultura. Un Congreso Internacional para el Pacto y la Bandera de la Paz fue establecido entonces, con sede central en la ciudad de Brujas, Bélgica. Este organismo difundió los ideales de ‘Paz a través de la Cultura’ con resultados sumamente significativos, demostrando contundentemente cuan valorados eran estos ideales para los corazones de la gente positiva de todo el mundo.

La lista de adherentes a la Bandera de la Paz era larga y gloriosa. La Bandera había sido ya consagrada. Votos sagrados habían sido ofrecidos para introducir la bandera en todas partes, proceso que iba concretándose gradualmente. El entonces Presidente de los Estados Unidos, Franklin D. Roosevelt, refiriéndose al Pacto Roerich dijo en 1935: ‘Este tratado posee un significado espiritual mucho más profundo que el texto del instrumento en sí mismo’. El Pacto Roerich para la protección de los tesoros culturales, se necesita no sólo como una regulación oficial, sino como una ley educativa, que desde los primeros días de escuela, inpregne en la joven generación la noble idea de salvaguardar los verdaderos valores de toda la humanidad. El tratado condena (desaprueba) no sólo la destrucción de la Cultura en tiempos de guerra sino también todos los actos de barbarie por los cuales los símbolos de la cultura son puestos en peligro en tiempos de paz, implantando sin cesar en la mente de nuestros hijos, nuestros nietos y de todos aquellos que nos rodean, el impulso de esforzarse en la creación constructiva. Por todo esto, el tratado inscribió una página esencial en la historia de los logros de la Cultura.

Luego de la segunda guerra mundial, el Pacto de Paz Roerich fue conocido como la ‘Cruz Roja de la Cultura’. En verdad, tiene bastante similitud con la Cruz Roja, que en sus inicios fue recibida con cierto escepticismo y actualmente es reconocida indiscutiblemente como símbolo fundamental humanitario en defensa de la vida. Si la humanidad reconoció finalmente a la Cruz Roja para proteger a los heridos o enfermos en el aspecto físico, también reconocerá a la Bandera de la Paz como el símbolo de la prosperidad pacífica y la salud del espíritu.

Todos los centros culturales del mundo deberían proclamar incesantemente el llamado del Pacto Roerich y la Bandera de la Paz, eliminando por tanto la misma posibilidad de la guerra. Podrían ser creados por generaciones nuevas sublimes tradiciones de veneración hacia los verdaderos tesoros de la cultura. Incansablemente, allí donde la Bandera de la Paz se despliegue, el propio campo físico de acción de la guerra será destruido.

El tiempo es corto! Ni una hora ni un día debe ser perdido! La herencia cultural humana debe ser declarada inviolable. Los ideales del Pacto Roerich deben prevalecer para todos. Su texto es un convenio cultural que representa la fuerza unificante necesaria para un mundo unido y en paz. Bajo el símbolo de la Bandera de la Paz, la humanidad procederá hacia la unidad de la Suprema Cultura, en la poderosa y pacifica unión formando así la ‘Liga Mundial de la Cultura’.







Roerich Virtual Museum

Roerich web museum Lipetsk


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